Hola chikas!!!!!!

Hola chikas!!! bueno aqui les dejo una invitación, resulta que hace algún tiempo hice un blog con una chica argentina, pero... digamos que ella se echó para artás y me dejó solita con el blog, no obstante yo sigo con él, asique quiero la ayuda de todas ustedes para continuar esto pues detesto abandonar lo que hago, es un blog de reseñas sobre libros hechas por mi =) y otras cosas que iran apareciendo en el camino, espero se pasen besos =)

DÍAS DE PUBLICACIÓN

bueno, quiero poner un poco de orden a los días de publicación, asique de ahora en adelante intentaré guiarme por esto:
martes: a los ojos de cath: camino hacia los sueños
jueves: sometida a tu amor
domingo: os, o alguna idea loca que se me ocurra =)
conste que saben a veces ando escasa de tiempo, asique no se anojen si me atraso a veces pliss... besotes =)




martes, 20 de diciembre de 2011

OS: 4 de Septiembre... día de recuerdos

Bueno, aqui les dejo un OS que escribí, basado en la segunda guerra mundial XD espero les guste.



¿Se han preguntado alguna vez qué pasaría si las decisiones que han tomado fueran diferentes? Pues era lo que yo me preguntaba en aquel momento… pero considerando que sin importar lo que nos suceda, no hemos de arrepentirnos, porque nuestras decisiones pasadas forjaron nuestro presente y aunque la situación en la que me encontraba era probablemente la última que viviría, estaba feliz de que cada una me hubiesen llevado a él.
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MI nombre… Imre Hertzog
Edad… veintiséis años
Profesión… Conocido músico y exitoso médico alemán, pero la vida cambia y es tal como Darwin lo describía en la teoría evolutiva: en la lucha por la existencia, solo el más fuerte sobrevive. Por eso sabía que a pesar de no ser lo correcto, como ser humano mi instinto de supervivencia predominaba y no con orgullo debía decir… que ahora formaba parte de las tropas Nazis.
-EIN!!!
Cascos fijados
-ZWEI!!!
Armas cargadas
-DREI!!!
Filas listas
-VIER!!!!
Destruir judíos…. Fuera cualquier vestigio de humanidad que aún pudiera tener
-¡März!, ¡März!, ¡März! – se oía como los jefes de tropas iban dando órdenes a los soldados más jóvenes.
-General Hertzog! –habló un soldado pidiendo permiso para hablar.
-¿si soldado? –pregunté desde mi posición.
-¡señor, las filas están listas seños?
-¿Cuántos son? –dije sin siquiera intentar recordar su nombre, eran tantos y tantos los que morían a diario en el campo de batalla, que ni siquiera valía la pena.
-¡señor, son 251, señor!
-envía 200 al frente soldado, los otros 51, vienen conmigo… vamos a deshacernos de algo de basura
-¡señor, sí, señor!
Comenzó a dar instrucciones para organizarse rápidamente y cumplir las órdenes que yo había dado, sí… era jefe de tropas. Miré a mi alrededor, viendo a los cientos y cientos de hombres que se movilizaban regidos –en su mayoría –por la crueldad y el desprecio. Aún no lograba comprender su concepto de perfección ¿A caso esto era para ellos perfección? ¿Crueldad sin límites? ¿Odio y desprecio? ¿Se creían superiores cuando no eran más que ovejas de un rebaño incapaces de hace más nada además de lo que se les ordena, sin poder tomar sus propias decisiones, creyendo que al someter a los demás ganarían respeto y lealtad cuando solo generaban miedo y repulsión? Y lo peor de todo era que yo formaba parte de todo aquello, lo que además de convertirme en un asesino, me volvía un cínico hipócrita.
-¡Señor, los soldados ya fueron divididos y avisados, los que lo acompañaran lo esperan para seguir sus instrucciones, señor!
-Muy bien, tu dirige a los que van al frente de batalla –dije siendo consciente de que probablemente no volvería.
-¡Señor, sí, señor! –dijo haciendo el saludo propio a la situación, a lo que respondí de inmediato.
El joven de ojos claros, cabello rubio y una altura considerable –perfecto ejemplar del estereotipo militar que por allí había –salió trotando para enfrentar su estúpido destino que él mismo se había forjado.
Volteé a ver las filas, tres perfectas paralelas de 17 personas cada una esperaban mis indicaciones. Con rigidez comencé a caminar frente a ellos en una clara advertencia de quien ponía las ordenes ahí –soy el general Hertzog! De ahora en adelante, óiganme bien, quien manda aquí soy yo, así que pobre del que cuestione mis decisiones, porque en tal caso tal caso terminará como cualquier puto judío en las fosas comunes ¿quedó claro?!!
-¡SEÑOR, SÍ, SEÑOR!!!! –se oyó a coro todas las voces, mi mirada se encontró con casi todas excepto una, entre los altos hombres, un niño que con suerte alcanzaba los quince años estaba al final de la segunda fila por el costado izquierdo, vestido de militar, cargado de armas y un caso que le tapaba prácticamente toda la visión. El chico tiritaba levemente, entonces con frialdad me puse a su lado.
-¿Cuál es su nombre soldado?!! –pregunté con fuerza como si tuviera la experiencia de cualquier militar. Toda la tropa se mantenía indiferente. El niño tardó unos segundos en responder como si no encontrara su voz y luego dijo con fuerza – ¡Egbert, Egbert Dietrich! –su voz denotaba la inseguridad, por como tomaba el arma podía darme cuenta de que nunca antes había usado una.
-Dígame por qué está en estas filas soldado!!!! –el ruido ensordecedor de los pies marchando a mi alrededor llenaba casi todo el espacio. El chiquillo tardó nuevamente en contestar, pero entonces habló, repitiendo lo que probablemente respondería cualquier niño.
-Estoy aquí para defender a mi patria señor!! Para limpiar el mundo porque la basura abunda y nuestra misión es acabar con ella! Porque Alemania está por sobre todos! Señor –la voz se le quebró al final y sentí que uno de los soldados se reía muy despacio, me acerqué hasta él y lo golpeé con la parte trasera de la escopeta.
-No he dado autorización para reírse! Ustedes son los gusanos que siguen mis ordenes queda claro?!!!!
-Señor, sí señor!!!!!
-si qué?
-Queda claro señor! –el estomago me dio un vuelco, pero era tan buen actor por aquellos momentos que nadie lo notaría ni en un millos de años. Así que volví donde el mocoso, levante mi escopeta y lo apunté con ella, directo en la frente. Sus ojos se abrieron por el miedo y la sorpresa. Y sentí tanta pena que un nudo se me hizo en el estómago.
-Por qué mierda estás aquí en lugar de ir a la escuela? –Lo cuestioné, pero el niño esta tan aterrorizado que ni siquiera me escuchó. Quite el rifle con fluidez –vete de aquí, vuelve a tu casa –Con una rapidez increíble levanto las cosas que se le habían caído de los brazos cuando lo había asustado y salió corriendo por entre la tierra y los soldados.

Era una expedición, una de las tantas en las que se recolectaban judíos, la experiencia hacía eco en mí por lo que tenía una especie de radar innato para aquello. Sabía que en aquel lugar encontraríamos algo.
Las casas de tres pisos a medio caer formaban un largo sendero, la madera corroída y un tanto podrida le daba un aspecto completamente tétrico al bosque que aparecía tras ellas. Comencé a indicar que dirección debía tomar cada uno.
-El que junte más recibirá ración doble de alimento hoy, vayan a recoger mugre -Yo junto a cinco hombres más comenzamos a avanzar, doblamos por una de las esquinas y con un gesto les indiqué la casa en la que entraríamos. Mi instinto estaba despertando.

Escuché como un ruido se armaba fuera y mi pulso aumentó de sopetón <> mi hermana se encontraba durmiendo en el suelo utilizando una apolilladas mantas como abrigo << lo prometo>> las últimas palabras que oí de mis padres resonaban mientras me asomaba escondida por la ventana del tercer piso para ver las múltiples tropas que se estaban formando. Sentía el miedo atacarme con fuerza, pero no permití que me nublara la razón, debía actuar. Así que con rapidez llegué a su lado y con un suave movimiento la desperté mientras le susurraba –nahi, despierta…
Sentí como la puerta del primer piso se abría de golpe lo que hizo saltar a mi hermanita. Abrí los ojos al tiempo que ponía mi dedo índice sobre los labios. Y con un gesto le indiqué que me siguiera. Llegó hasta el sucio y oxidado catre que había en la habitación, aunque eran silenciosos, mis sentidos se habían agudizado y pude oir que subían con cuidado la escalera del segundo piso. Avancé hasta el armario y entré en él rogándole a Dios para que no me hubiesen escuchado. Entonces entraron de golpe, eran seis.
Mi respiración se cortó, y lo único que deseaba era que no la encontraran –¿así que estas putas bestias quieren jugar a las escondidas? –fue la voz más hermosa que alguna vez había escuchado, me hubiera quedado casi en trance si algo no me hubiera dejado en estado catatónico, un leve sollozo se escuchaba debajo del catre y podría jurar que mi corazón se detuvo unos segundos. El joven sonrió para luego de forma brusca meter la mano bajo la cama y sacar con una fuerza bruta a mi hermana sosteniéndola por el cabello.
Nahi lloraba y alzaba sus manitas intentando que la soltara –cuál es tu nombre? –preguntó él, pero ella no respondió seguía llorando y temblando por el miedo, yo no salía porque el miedo me había paralizado –Te dije… cual-es –tu –nombre –repitió alzándola en vilo.
-Nahama! –contestó ella aferrándose al brazo de lo que parecía ser un general, para disminuir el dolor que le generaba.
-Quién más está acá? –preguntó, sabiendo que la niña no andaría sola. Pero ella no contestaba y supe que no lo hacía por el dolor si no porque no me iba a delatar –saben que –dijo el chico que no tenía más de veintiséis años –entreténganse con ella -finalizó arrojándola al piso como si fuese un estropajo –fue suficiente para poder Salir de mi letargo, prácticamente volé del armario cayendo sobre mis palmas con un grito. Todos se voltearon hacia mí.
Él se acercó hasta mi y se puso en cuclillas para tomarme por el pelo para que lo viera… sus ojos de un azul como zafiros me dejaron atontada por unos segundos impidiéndome ver sus varoniles y definidas facciones –intentabas burlarte de mi? –preguntó a centímetros de mi cara, negué con la cabeza –es que no te das cuenta de que somos superiores? No importa lo que hagan, nosotros ya lo sabemos –y dicho esto azotó mi cabeza contra el piso –la niña a las cámaras, la puta esa –me indicó con la cabeza –al campo de Auschwitz-Birkenau.
Entonces levantaron a nahi por su vestido mientras ella comenzaba a gritar mi nombre.
-Iafa!!! –sus manos se estiraban hacia mí mientras yo me pare medio tropezando en su dirección, pero otro de los soldados me tomó por la espalda –Nahi!! Por favor no se la lleven, se los ruego! –grité soltando lágrimas mientras intentaba soltarme desesperadamente –Iafa!! –volví a escucharla mientras la sacaban de allí y bajaban la escalera, separándome de ella. Intenté morderlo y fue cuando me dieron un golpe que me dejó botada en el piso media aturdida, comencé a llorar en silencio susurrando –nahi, nahi, nahi… -entonces alcé mi vista con odio, como nunca antes había hecho –que tu puto cuerpo se retuerza en su tumba maldito perro –le insulté escupiéndole.
Había perdido una de las pocas razones por las que vivir.

Cuando entré a la habitación del tercer piso y sentí aquel aroma a flores silvestres, supe que había alguien allí, pero estaba todo tan silencioso que cualquiera de los inexpertos hombres que me seguían fácilmente pudieron haberlo obviado. Miré a mi alrededor, sopesando que lugares eran los posibles escondites – ¿así que estas putas bestias quieren jugar a las escondidas? –mi voz sonaba a odio, verdadero odio, pero no tenían idea hacia quién iba dirigido… no era hacia ellos, en lo absoluto, aquel odio era hacia mí mismo. Entonces un leve sollozo se escuchó bajo la cama que estaba en un rincón, avancé hasta allí y sin dudar mucho metí la mano debajo… Demonios, era una niña. La jalé por el cabello hasta poder verla, era una pequeña de unos cinco o seis años, su cabello de tono muy parecido al mío caía como resortes sobre sus hombros, tenía unos grandes ojos color chocolate que desbordaban en lágrimas mientras un temblor la recorría completa - ¿cuál es tu nombre? –sentía que el corazón se me hacía un puño, podía ver la sorna en el rostro de los otros soldados y lo peor era que el monstruo más grande en esa habitación era yo –te dije… cuál-es-tu-nombre –separé cada palabra mientras ella alzaba sus manos intentando sostener su cabeza, como si sintiera que de pronto se la desprendería.
-Nahama! –gritó aterrorizada, mientras intentaba sostenerse de alguna parte. Sabía que no podía estar sola y que quien fuese la acompañase no podía ser alguien mucho más grande, de haber sido alguno de sus padres ya habrían salido en su ayuda.
-Quién más está acá? –pregunté y a pesar de todo el miedo que la pequeña sentía, sus ojos me demostraron determinación, ella no diría ni una sola palabra –saben que –miré a mis hombres, sabiendo que al hacer eso quien fuese saldría de donde estaba –entreténganse con ella –la solté sin ningún temor, como si no me importase nada y tan solo eso bastó para que el armario se abriese y de allí una joven cayera sobre sus manos con el cabello lacio color caoba tapándole el rostro mientras un “nooo” se le escapase.
Me acerqué con lentitud hasta ponerme en cuclillas junto a ella, la jalé del pelo y la obligué a mirarme, me quedé en shock, los primeros tres segundos me calle al ver los profundos ojos color chocolate muy parecidos a los de la niña pero distintos a la vez, fue como si me hubiesen deslumbrado, pero casi de inmediato salí de aquel letargo mientras miraba su prolija tez morena, las sonrosadas mejillas y la suave forma de diamante que su rostro tenía –intentabas burlarte de mi? –ella abrió la boca como si intentase hablar y su aliento me cautivo otro par de segundos, sentía ganas de besarla, pero su frenética negación con la cabeza me despertó, ver el miedo que tenía en sus ojos me dolió –es que no te das cuenta de que somos superiores? No importa lo que hagan, nosotros ya lo sabemos –no podía detenerme, seguía hablando y no entendía por qué, entonces harto de aquello la solté con demasiada fuerza al parecer porque sentí el duro golpe que recibió en el piso, el estomago se me contrajo –la niña a las cámaras, la puta esa –¿qué estaba haciendo? –al campo de Auschwitz-Birkenau.
Comenzaron a gritar, me rogaba que no la separara de ella, la niña intentaba zafarse del agarre de los soldados con todas sus fuerzas pero fue en vano, pues la golpearon tan fuerte que quedó finalmente lacia en los brazos de uno de ellos. Miré a la chica nuevamente, no tenía más de veinte años, dieciocho o diecinueve, entonces ella interrumpió mi análisis alzando la vista –que tu puto cuerpo se retuerza en su tumba maldito perro –muchas veces había oído insultos, muchas veces me miraron con odio, pero nunca había escuchado a alguien así, el odio en su voz fue tan profundo que un imperceptible escalofrío me recorrió la espalda. Entonces sorprendiéndome nuevamente me escupió en los zapatos.
-Llévensela –dije entonces la levantaron golpeándola con el rifle, se volteó una vez más hacia mi y lo último que le oí fue –te vas a arrepentir, todos los días de tu miserable vida… Y te acordarás de mi.
Entonces me di cuenta de que tenía razón.
...
Mi cuerpo pesaba, habían pasado tres semanas desde aquello y yo con un poco de suerte me movía, no me importaba que me golpeasen, no me importaba morir, el punto es que nunca me golpeaban hasta tal grado y los días posteriores a las palizas, debía ir a trabajar en las condiciones que fueran. El hombre que me había separado de nahi estaba allí, por lo que me habían dicho era el general Imre Hertzog. Podía sentir su mirada, cada día, estaba observándome, viéndome en silencio, sentía miedo, pero no de que me mirase sino de la sensación que me generaba su análisis. Tenía suerte, habían personas allí que llevaban mas de un año encerrados de campo en campo, y me había hecho varios conocidos en aquel tiempo, siempre me acompañaba Zary, una joven que al igual que yo tenía solo diecinueve años, estaba sola pues la habían separado de su pareja Jasper Hale, su madre había muerto hace unas semanas y su padre… no sabía nada de el desde que había comenzado la guerra. Solía ayudarme en mis quehaceres, porque yo era un tanto lenta y muchas veces no lograba terminar, además insistía en conseguirme comida extra, porque decía que estaba quedando en los huesos y eso era motivo suficiente para que me enviasen a bañar… todos sabían lo que eso significaba. Cuando cumplí exactamente el mes enfermé y al día siguiente de aquello nos llamaron a todos. Los rostros de tristeza y dolor reinaban el ambiente.
-Venga Iafa, no hay que quedar en las orillas, así no nos pueden golpear –me apuró mientras yo intentaba avanzar más rápido, llegamos al tumulto de gente para seguirlos. Una mujer me empujó para pasar delante de mí haciéndome caer sin cuidado y yo intenté ponerme de pié, pero uno de los soldados me golpeó con un pie gritando un “levántate” Zary se apresuró en ayudarme pero lo que me dejó sorprendida, fue que por un segundo pensé que el “general” me ayudaría. Su cara por unos momentos fue casi de preocupación e hizo un movimiento reflejo de acercarse a levantarme, pero luego retomó su postura rígida y despreocupada, agité mi cabeza “no seas idiota” me dije a mi misma.
-Formen una fila!!! –en cosa de segundos todos ya estaban en esa ubicación, cuando temes lo que te vayan a hacer, reaccionas rápido. De pronto comenzaron a separar a las personas. Los ancianos iban hacia un lado, los hombres al otro, los niños más pequeños junto a los ancianos, las mujeres junto a los hombre, Zary fue enviada junto al resto de las mujeres y de pronto se detuvieron cuando llegué yo. Estaba temblando de pies a cabeza y sentía que en cualquier momento me iba a desmayar, el hombre asintió en dirección a los niños y caminé hacia allá. Vi que los ojos de Zary se llenaron de lágrimas, entonces una voz resonó en el lugar.
-Señor! Si me permite, creo que ella debería acompañar al resto de las mujeres, señor! –vi como el hombre se volteaba hacia Hertzog y entrecerraba sus ojos.
-¿Qué fue lo que dijo? –en el lugar había un silencio sepulcral –¿está cuestionando mis ordenes, general? –el tenía la mirada perdida, firme, el hombre se acercó y a centímetros de él volvió a hablar –conversaremos más tarde.
Continuó derivando a las personas, yo aún no entendía nada, ¿por qué se había armado tanto escándalo? Entonces dio la última orden antes de irse, fue cuando comprendí todo –mándenlos a bañar –Mi rostro adoptó una expresión de terror total. No reaccioné. Luego de aquello simplemente seguí a todos mecánicamente.
Tal vez, por fin podría descansar.

Tenía razón, me había arrepentido en el mismo instante en que había dado la orden, por eso me decidí a hacer algo, pero no había bastado con ello, no, sino que tuve que soportar ver cómo la golpeaban, como la explotaban en aquel maldito campo, podía escucharla por las noches, entre los cientos de quejidos en el cuarto que yo cuidaba, el sollozo de profundo dolor que salía de sus labios. Pero esto era otra cosa, ya no eran abusos, maltratos, golpes, no… esto era peor. Intenté intervenir, pero en el momento en que las palabras iban saliendo de mi boca me di cuenta que mejor era callar y actuar a escondidas.
Las decenas de judíos que fueron enviados a las cámaras de gas removían perezosamente, podía verla retorcer sus manos, pero increíblemente en sus ojos había… ¿paz? Como si el hecho de morir allí le diera tranquilidad. La larga fila comenzó a entrar, la cámara tenía puerta en ambos extremos, asíque mientras entraban se les iba entregando un jabón y se les ordenaba quitarse las prendas. Llegó su turno, entró con el jabón yo abrí la puerta de más atrás, que daba en dirección a un profundo bosque de miles de hectáreas. En cosa de segundos la localicé quitándose su chaleco, o lo que quedaba de él. Entré presuroso hasta tomarla del brazo justo antes de que se quitase la blusa, su primera reacción fue dar un salto, pero luego su rostro fue simplemente confusión, así que con un bajo “sígueme” la saqué de ahí. Ninguno de los pobres ancianos y niños se fijaron en nosotros, su miedo y bloqueo era tal que ni siquiera se percataron de la puerta abierta. Llegué hasta ella y la cerré con prisa, la tomé por la mano y comencé a correr. Se intentaba soltar de mi agarre, gritaba que no, que no quería ir conmigo, que no podíamos dejar a todas esas personas morir, me llamó bestia, intentó golpearme, y finalmente calló al suelo llorando, para aquel momento ya habías sacado unos cuantos metros de distancia. Estaba desesperado, no sabía que hacer, actué por instinto, me acerqué a ella y tomé su rostro con ambas manos obligándola a mirarme.
-no podemos hacer nada por ellos –un sollozo desgarrados brotó más fuerte que antes y ella cerró los ojos intentando apartarse de mi toque. Le solté el rostro y sin su permiso la alcé en brazos, podía ver que ya no aguantaba más así que seguí avanzando con ella como carga. Las horas pasaron y la noche fue cayendo sobre nosotros. Me senté en el suelo aún cargándola, ella dormía, era tan liviana como una pluma. Su ceño estaba fruncido, y la oía susurrar cosas que no llegaba a comprender, pero lo que si pude entender fue el nombre que susurró –nahi…

Desperté antes de que el sol apareciera, el lugar ya estaba iluminado, pero no debían ser más de las seis de la mañana el cuerpo me dolía y sentía los ojos hinchados. El general Hertzog, me sostenía entre sus brazos, su espalda apoyada contra un árbol se sostenía por si sola, pues el se había quedado dormido con su cabeza apoyada sobre la mía. Me quedé quieta ¿qué iba a hacer? Entonces sentí que se removía y sus ojos se comenzaban a abrir lentamente, cerré los ojos nuevamente y mi respiración se acompasó, quería ver que hacía el. Se quedó ahí, levantó la cabeza y alzó una mano, pero en vez de intentar correrme como pensé que haría, pasó sus dedos por mi mejilla y luego tomó un mechón de cabello con el que empezó a jugar.
-Iafa –llamó despacio.
-Mmm… continué con mi papel de medio dormida.
-Debemos seguir avanzando –asentí, entonces me comencé parar. El me ayudó y luego fue a mi lado… se sentía tan extraño, me sentía realmente incómoda, ¿cómo podía sentir gratitud hacia la misma persona que había matado a mi hermana? Le miré con resentimiento desde la posición en que estaba, el iba un metro más adelante. Pero a la vez estaba agradecida de que me hubiera salvado. La mezcla de sentimientos era tan extraña que no sabía que hacer, deseaba golpearlo, insultarlo, decirle que todo era su culpa, pero a la vez una extraña atracción me dominaba. Sin aguantarlo más comencé a llorar silenciosamente, regodeándome en mi propio dolor. Me miró de reojo pensando que no le veía. El trayecto fue por completo silencioso ya no aguantaba más eran cerca de las siete según yo, porque el crepúsculo se cernía llenando cada rincón de hermosos colores anaranjados. Había una leve brisa y de poco a poco las gotas comenzaron a caer sobre nosotros, fantástico, lo único que faltaba era la lluvia –cerca de aquí hay una… casa abandonada –su voz titubeó, lo que me indicó que probablemente era una casa habitada antiguamente por judíos que de seguro él había encontrado. Nuevamente la ira se apoderó de mi, ¿así que esa era la idea? ¿Arrebatarnos nuestras familias, hogares, acabar con nuestras vidas y luego utilizar lo que quedaba de nuestras casas como hoteles de paso? Alcé la vista atravesándolo con ella –¿qué sucede ahora? –eso no sirvió para nada más que alterarme ¿Qué sucedía? ¿qué sucedía?
-¿Qué sucede ahora? –Repetí su pregunta con sarcasmo –no sabes qué sucede ¿verdad? ¿O intentas reírte de mí? No basta con los golpes que tu maldita gente nos da, no basta con la humillación que vivimos día a día, no, ahora también necesitas reírte de mi preguntando que-sucede-ahora… -se mantenía en silencio, mirándome con una expresión algo torturada –y tienes el descaro de poner cara de víctima –vi que tras él se encontraba la casa que había mencionado rato atrás, solo a unos metros, para ese instante la lluvia no era ligera.
-No-yo no quería… es solo, yo lo si… –reí con ironía, ignorando la sarta de palabras incomprensibles que emitía.
-no digas que lo sientes! –grité furiosa mientras comenzaba a llorar de rabia –¿estás feliz ahora? No te das cuenta de que ya no tengo nada! –grité estirando los brazos a mis costados, mostrándole mi triste figura empapada –¡me quitaste lo único que aún significaba algo para mi! ¿Estás contento?
-Escu…
-¡No pienso escucharte! ¡¿o lo hiciste tu cuando te rogué por mi hermana?! –otra vez fue a hablar y lo corté –¡¡te odio!! ¡¡ te odio como jamás lo hice!! –grité con fuerza para luego cubrir mi rostro con mis mangas húmedas arrojándome al lodo cayendo sobre mis rodillas -¡maldito el día en que…
Y de pronto sentí que se lanzaba hacia mí, hacia mis labios específicamente, con una pasión descomunal. Me besó tan arduamente que mis labios dolían, pero por algún enfermizo motivo le correspondía. Me alzó de allí y sin parar de besarme llegó hasta la puerta de la casa, donde con fuerza apoyó mi espalda contra la puerta para tomar mis piernas y alzarlas incitándome a que las cruzara en su espalda –te detesto… te odio… t-te det… esto –decía entrecortadamente mientras sus labios se encontraban duramente con los míos. De pronto los liberó pero no alcancé a despejar mi mente, cuando una seguidilla de besos recorrió mi cuello.
-No me odias y te lo voy a demostrar –susurró en mi oído, sentí que una corriente me atravesaba cuando por debajo de la blusa tomo mi cintura y abrió la puerta.
Definitivamente mi control se había ido

-No me odias –le aseguré –y te lo voy a demostrar –la cargué con rapidez a la habitación, la casa era de un piso, efectivamente como había pensado, era de judíos a los que habíamos… reclutado. Estaba siendo brusco, lo sabía, pero ella respondía de la misma forma y eso no hacía más que encenderme, la nube que nos envolvía me impedía pensar con claridad.
No podía parar

La noche fue corta, a sus veintiséis años, Imre tenía una experiencia bastante amplia con mujeres de todo tipo, desde prostitutas hasta alemanas de la más alta clase, pero jamás se había entregado como lo hizo aquella noche, su cuerpo había respondido de una manera completamente ajena gracias inexperto de la chica. Por el contrario Iafa ni siquiera había tenido novio alguna vez, pero a pesar de ello, no estaba arrepentida. Él había sido luego de aquel desenfrenado beso, el hombre más dulce con quien ella se había topado, fue cuidadoso, preocupado y cariñoso. Atendió a cada necesidad de ella mientras le enseñaba que había formas de tocar el cielo. El regocijo que experimento él al saber que ella era virgen fue preocupante sin mencionar el deleite del momento.
La noche paso
Y Iafa despertó

El sol calentaba mi espalda, tanto que quemaba, me intenté estirar para sentir a Imre en alguna parte, pero luego de unos segundos caí en la cuenta de que las sabanas estaban vacías, tomé las sabanas con los ojos aún cerrados y me senté… tres hombres me rodeaban, algunos con caras lujuriosas y otros con burla.
-te entretuviste anoche puta? –mi mente no trabajaba tan rápido como para juntar las piezas, solo buscaba a Imre con mi vista, no había ni rastros de su ropa –Él no está, se fue por la madrugada… ¿o eres tan idiota como para creer que estaría aquí al despertar? –los tres rieron mientras un sentimiento de inseguridad me embargaba por completo, mi mente se debatía: una parte me torturaba diciendo que él se había marchado y simplemente me había usado la noche anterior, la otra me decía que no, que algo le había pasado.
-¿Qué le hicieron? –pregunté rogando porque esa fuese la verdad, ellos se rieron, entonces uno de aquellos soldados se acercó, me jaló por el brazo y me sacó con fuerza de la cama. No solté la sabana que se aferraba a mi pecho intentando cubrirme.
-Oh venga, no quieres estar conmigo también, soy mucho mejor que Hertzog –no alcanzó a decir eso, cuando entraron dos hombres, llevando a Imre entre ellos, solté un suspiro de alivio. Estaba atado de manos con una mordaza, la cual fue sacada con brusquedad.
-Algo que decir antes de que os asesinemos? –me miró directo a los ojos para hablar
-al suelo! –sin pensarlo le obedecí al tiempo en que el golpeaba a ambos hombres que lo sostenía, los tres que estaban en la habitación se voltearon hacia él apuntándolo con rifles justo al tiempo en que Imre se ponía en posición con un arma en mano, entonces actué por instinto. Tomé la lamparita que estaba a mi costado y la quebré en la cabeza del hombre más próximo a mí, luego el que seguía disparó en mi dirección, pero se desvió al tiempo en que yo me arrojaba al piso y escuchaba otro disparo –Corre! –fue lo único que oí , me tomaron del brazo entonces comencé a correr sin voltearme, Imre seguía tironeando, hasta que llegamos a un puente, sus manos me obligaron a soltar la sabana que aún apretaba contra mi pecho, mis dedos adoloridos… Vi que se quitaba Su camisa y me la tendía, no me negué, la abotoné rápido y pude ver que cubría hasta la mitad de mis muslos.
-Corre, no pares hasta que ya no aguantes y luego escóndete, intenta buscar algún refugio… -su mirada había perdido el especial brillo que tenía y en lugar de ello, había un turbio azul petróleo, entonces tomó mi rostro y me besó –anda apresúrate.
-Pero…
-Solo avanza antes de que nos encuentren, los entretendré y volveré a cruzar el puente –la inestable pasada estaba hecha de madera sostenida por cuerdas así que creyendo en lo que decía e ignorando mis miedos comencé a cruzar, cuando llegué al otro lado me volteé a verlo para encontrarlo justo disparando a la barra de metal en la que se sostenían las cuerdas… no
-¿qué haces?!! –comencé a llorar involuntariamente. Disparó por segunda vez a la otra barra y las cuerdas cedieron, la pobre escalera cayó hasta azotarse contra la otra pared de aquella erosión de cientos de metros –Imre!! –el me miró una vez más, con la tristeza gravada a fuego en sus ojos –Imre!!! –para voltearse y trotar en dirección a aquella casa.

Luego de aquello no recuerdo bien que sucedió, se que lloré por horas luego de alejarme de aquel lugar, pero en algún momento perdí la conciencia y desperté en un hospital, de aquello un año ya, me encuentro en Versalles, sentada en un café muy pintoresco, espero mi capuccino y agradezco que aquella maldita guerra ya terminó, me miró en el reflejo que el servilletero de metal me proporciona y veo que mi elaborado peinado está en perfectas condiciones, una tristeza me embarga, porque los vividos recuerdo queman mi ya frágil alma, la sombra que se cierne sobre mi me recuerda la pérdida de todas las personas a las que amé, nahi e Imre no podrán salir de mi mente por largo tiempo y aún menos de mi corazón. Con la tristeza latente miro hacia fuera buscando algo que iluminé mi mañana entonces estoy en shock… veo un par de ojos zules como los zafiros que brillan con alegría y esperanza frente al ventanal que nos separa, pero otra cosa me sorprende aún más… De la mano una niña con cabello bronce abre sus ojos sorprendidos y llenos de alegría
-Nahi…


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Que les ha parecido? espero les haya gustado, les vuelvo a dar las gracias por esos comentarios, Agusstina y Martykaa que aunque digas que no es nada, para mi es muchísimo, porque aquellos comentarios, por más pequeños que sean, me hacen seguir con ganas de publicar y escribir nuevas historias =) muchísimas gracias y díganme que opinan de este OS :D

lunes, 19 de diciembre de 2011

Sometida a tu amor




...

Su amigo se acercó corriendo, el lugar era solitario, por si algún día pasaba algo habían acordado que el punto estratégico sería Valdivia, específicamente en esa playa.

-¿Qué sucede? Fue lo único que dijo luego de saludarlo con un apretón de manos.

-Necesito… necesito que hagas algo… en dos días trasladarán a Anastasia –las palabras salían atropelladas de su boca siendo casi inteligibles- y tiene que escapar.

Por un momento los ojos del médico se abrieron con sorpresa, segundos después sus cejas se juntaron con una expresión de análisis -¿qué tengo que hacer?


Una extraña mezcla de colores iba y venia, era como… alguna vez se han desmayado? Pues así, como cuando vas a desmayarte y es como que apagaras el televisor, cuando todo se vuelve negro, una y otra vez, las voces que oía eran confusas y un zumbido en la cabeza me hacía gritar, me tapé los oídos, dándome un aspecto de trastornada mental mientras me encogía llorando. No importa cuantas veces lo llamé, Johan no aparecía y algo me decía que no estaba nada bien, me puse en pié a correr por entre lo que parecían ser pasillos. La oscuridad era absoluta, de pronto apareció frente a mí, metros más allá pero ni siquiera logré acercarme porque me atraparon por la espalda…

Mi respiración entrecortada, los latidos mil por minuto y la garganta seca me advertía que aquello había sido solo una pesadilla. La oscura pero ya conocida habitación se encontraba sola y un leve escalofrío me recorrió la espalda. Sentía un leve temblor en el cuerpo… no podría asegurar si era por el frío, la falta de energía o el miedo. Odiaba cuando hacían esto, porque no podían siquiera avisarme antes? –porque intentan salvar tu trasero- sonó una voz en lo más profundo de mi mente, a pesar de todo el sufrimiento, mi conciencia seguía viva.

Me acerqué hacia la puerta con sigilo y apoyé mi oído en ella, no se oía nada… una pequeña sacudida en mi cuerpo nuevamente me dio la sensación de que algo pasaba… o pasaría. Llámenme paranoica, pero mi sexto sentido me gritó, luego de alardear frente a mí con aspavientos de brazos, saltos e insultos incluidos, para que me cubriera con la venda y si podía me atara las cuerdas. Así que asumiendo el título de paranoica me senté y procedí a hacerlo. No mucho rato pasó luego de estar lista cuando unos pasos se oyeron fuera de la puerta. Mi pulso se incrementó.


Por qué nadie entraba? –la chapa cedió y lentamente la puerta se fue abriendo.

-Podrías decirme que demonios haces atada ahí en el suelo en lugar de estar alimentándote? –Johan hablo con impaciencia acercándose a mí y bajando la venda mientras deba un corto beso en mi frente.

-Nada, es solo que… -miré con cautela –tengo un mal presentimiento –él se alejó en dirección a unas bolsas nuevas que había traído al parecer, ignorando por competo mi inquietud y sacó de allí n sándwich con una caja de leche. Se acercó y me quitó la venda junto con las cuerdas que llevaba en las manos. Me tendió la comida y yo sin hacerme mucho de regar me la trague en un dos por tres.

-Será mejor que te pongas a juntar fuerzas en ves de perder el tiem… -no alcanzó a terminar la frase cuando su celular comenzó a sonar. Se puso de pié y contestó con tranquilidad luego de mirar el numero entrante.

-ÁTALA! –el grito que salió por el aparato llegó hasta mis oídos, la voz de Jack se oía realmente… -va por ella!! La van a trasladar a un cuarto!

Diablos… Un escalofrío me recorrió la espalda y ates de que siquiera terminara me
lancé hacia la venda mientras sentía que me atoraba con el último bocado que no podía tragar.

-Te dije que tenía un mal presentimiento! –fue lo único que atiné a decir, más bien a gritar.

-Cálmate! –me ordenó mientras me quitaba las cuerdas de mis inestables manos y en cosa de segundos ya estaban atadas –esto solo significa un cambio de planes menor –susurró.

La puerta se abrió mientras oía a Luis –Llévala al sector D, habitación 121… no intentes nada.

El alivio fue tal, cuando escuche que se alejaba tan rápido como llegó que mis brazos se acalambraron, quedamos solos nuevamente, podía oír el pulso detrás de mis orejas y mi acelerada respiración, Johan se había quedado completamente inmóvil, tanto que me pregunté si seguía ahí… podía oler su particular perfume, sí, pero por si las dudas…

-¿Johan? –lo oí acercarse con lentitud y bajó mi venda.

-¿Más tranquila? –negué con la cabeza, sus suave risa lo delató, estaba tan o más nervioso que yo –supongo que debo cargarte ¿no?

-Se que estoy pasada en quilos ¿vale? Pero no necesito que me lo recalques a cada rato –bromeé con mi creciente desnutrición –prometo que al Salir de aquí haré una dieta.

-Venga, cierra esa boca –dijo subiéndome la venda nuevamente y alzándome a lo novia, apoyé mi cabeza en su pecho.

-No quiero que avance el tiempo –confesé en un susurro, intentando esconderme en su cuello, como una niña pequeña.

-¿de qué hablas? –podía, sin necesidad de mirar su rostro, saber que lo habían desconcertado mis palabras, pero él era muy perspicaz y de inmediato comprendió a qué me refería, emitió un bufido para que luego con delicadeza sus labios buscaran los míos. No tardé en responder.

Mis latidos se calmaron al igual que mi respiración, fue como si me hubieran sedado, no había nada pasional, ni posesivo, ni lujurioso, solo fue… amor.

-Sabes que te amo ¿no? –una sonrisa cargada de timidez se escapó de mis labios y entonces, supo que estaba lista para ir.

No se como abrió la puerta, pero se que caminaba, pasaron varios minutos antes de detenernos. Un fuerte aroma a desinfectante me noqueó por completo haciéndome sentir en casa por unos segundos. La imágenes de las muchas veces en que había ido al hospital por mi carrera inundaron mi cabeza. La habitación se cerró y de pronto sentí algo blando en lo que me sentaban ¿qué era eso?

-¿qué significa esto? –no pude decir mucho más porque de la nada los labios de Johan me tenían atrapada. Me tomó por la cintura y me recostó por completó en lo que parecía ser una… ¿cama? No podía hacer mucho, pues estaba atada de manos y pies, sin mencionar la venda. Llevó mis muñecas sobre mi cabeza y yo solo pude acalorarme.
Estaba… no lo se, solo puedo decir que las sensaciones se co9ncentraban en mi9 cuerpo potenciado por mil. Un extraño sonido entremezclado con un suspiro se me escapó y escuché la suave risa de Johan en mi cuello –Lo siento no pude contenerme –entonces comenzó a alejarse generando una fría sensación de vacío a mi alrededor .es mejor no gastar tu energías –dijo con una leve intención de avergonzarme mientras quitaba la venda y yo sin la menor sutileza le mandaba un golpe para alejarlo con mis manos aún atadas.

-Deja de jugar conmigo –dije bufando, lo vi alzar una ceja –deja de mirarme como idiota y quítame estas cuerdas –incluso yo me sorprendí con lo que dije al darme cuenta que de verdad me había molestado con eso.

-Te molestaste? –preguntó con un poco de sorpresa, gracia y a la vez preocupación –si quieres puedo continuar pero…

-déjate de bobadas –repliqué soltándome las cuerdas sola finalmente y frotándome el rostro, para recién darme cuenta del lugar en que estaba. La sala era de un blanco impecable, pero es que impecable, una camilla con frazadas y colcha estaba debajo de mi y un pequeño cubo blanco que por lo visto era un baño. El piso de cerámica blanca también relucía bajo los tubos fluorescentes. Sentía que mi vista se deslumbraba…

-¿qué rayos… -no alcancé a terminar mi frase cuando Johan me estaba explicando ya.

-Necesitan que los secuestrados estén en las “mejores condiciones” por decirlo de alguna forma, no pueden enfermar, no pueden contagiarse con ninguna clase de infección, cualquier cosa es sinónimo de negativa por parte de un comprador… digamos que tu tuviste mala suerte. –hizo un gesto de disculpa.

Rodé los ojos.

-¿Y ahora? ¿qué más falta por hacer?

-Solo necesitas descansar, dormir y comer.

Descansar, dormir y comer… Descansé, dormí y comí, fue lo único a lo que me dediqué en ese tiempo, a lo largo de mi vida, siempre fui una chica a la que le gusta intervenir en el proceso, siempre, desde pequeña me gustaba ayudar a mis padres a programar los cumpleaños, luego cuando comencé a andar con chicos, más de alguna vez me adelante y fui yo quien se declaró o los besó primero, para entrar a la universidad fui yo, quien me entregué al cien por ciento para lograr lo que quería y ahora, de la nada me dicen “solo duerme”… seme hizo eterno, me sentía como una demente en un centro psiquiátrico mientras me mordía las uñas esperando, Jack y Johan pasaban gran tiempo juntos, conversando de cosas que no siempre escuchaba y cuando por fin podía hacerlo no entendía, generalmente de los sistemas de seguridad en aquel lugar.

Podía sentir como minuto a minuto mi cuerpo recuperaba fuerzas, el calor se depositaba en mi, expulsando aquel frío de ultratumba que había adoptado, mis manos que habían adquirido un blanco espectral, retornaban a su color natural mientras el temblor de mi cuerpo se hacía casi invisible. Pero de forma inversamente proporcional, mis nervios iban en aumento, estaba preocupada, muy preocupada, no solo por el hecho de que probablemente iban a fusilarme, sino porque no sabía que pasaría con Johan. Me dijo muchas veces que no me preocupara, que él estaría bien, que no le harían nada, ¿pero yo sabía que todo aquello no era más que una forma de dejarme tranquila, luego se dio cuenta de ello y cambió su discurso, luego comenzó a decir que escaparía, después de que yo me hubiese ido… por favor, ni mis hermanos menores se creerían aquello. Así que finalmente había optado por callar las múltiples veces en que insistí, sobre todo después de decirme cual era el plan

-Javier te estará esperando cerca de la carretera –dijo luego de haberme explicado el camino por donde debía correr.

-¿qué? –no sabía que me sorprendía más, que fuese el médico quien me acompañase o que definitivamente yo me iría sin él.

-Solo eso, no hay mucho más que decir.

-Pero…

-Sin peros Anastasia, para con esto, ya está, sabes lo que tienes que hacer así que dejémonos de discusiones –me quedé tan sorprendida que no pude decir nada más, su semblante serio me advirtió que mejor cerrara el pico, y aunque entendía lo que me decía, no pude evitar sentirme herida. Jack estaba con nosotros, mirando en silencio, si había algo que lo incomodara más que nuestras escenas cursis, era cuando peleábamos. Me puse en pié pues estábamos los tres en circulito sobre la cerámica y sin decir ni una sola palabra me dirigí a la camilla. Lo oí suspirar con cansancio, sabía que estaba siendo infantil, pero no me importó. Por lo que terminé sobre la camilla cubriéndome con las mantas y Johan Llamándome.

-Ani… Ani… Ani lo siento, si, es solo que…

-No te preocupes –dije de espaldas a él, pero ignorando mi comentario continuó pidiendo disculpas, para terminar junto a mi en la pequeña camilla. Luego de eso nos la pasamos dándonos miraditas desde lejos cuando el conversaba con Jack, como en aquel momento en que mi mirada se perdía en el vacío hasta que su mirada se topó con la mía y yo le di una pequeña sonrisa. Estaba segura de que el se daba cuenta de mis temores, pero hacía como que no.

Ahora, lo primero que me pregunté al llegar a aquella habitación fue como me habían desatado si aquellas habitaciones contaban con cámaras de seguridad, a lo que después supe, Jack había intervenido el sistema computacional, manteniendo de forma repetida una imagen programada… acaso eso era posible? Por ende, cuando la noche llegó, no resultó complicado… bueno, despertarme.

Una leve sacudida en mi hombro me alertó haciendo que saltara casi de inmediato.

-Ya es hora –me dijo Johan, me percaté que nuestro amigo no estaba.

-tan pronto? –mi voz reflejaba temor,

-ya está oscuro, en cualquier momento vendrá el apagón.

Cerré los ojos, porque demonios pasa eso, deseaba que todo fuera un mal sueño.

-Anastasia –dijo entonces tomo mis manos –recuerda que te amo –y las luces de pronto se fueron. Mi corazón empezó a bombear sangre muy rápido

-Venga, sígueme de cerca –sentí que abría muy despacio, unos leves gritos se oían desde habitaciones que al parecer estaban contiguas a la mía, la piel se me puso de gallina, no podía ver nada, lo escuchaba susurrar muy despacio, contaba regresivamente, entonces comenzó a correr tironeándome a ratos –3, 2… -cuando mi mente terminó con el uno me jaló y estuve en lo que parecía ser una especia de pasadizo, pero me di cuenta de que atrás mío solo había una muralla y Johan estaba prácticamente en cima mío con sus brazos sobre mi cabeza y completamente pegado a mi. Estuve tentada de hablar, pero antes de que pudiera el llevó su dedo índice a los labios. Mi respiración rayaba en la hiperventilación y en lo que parecía ser una táctica de relajación sentí que me besaba, ¿esto era una jodida broma no? Los minutos se me hicieron eternos hasta que su voz me llamó nuevamente -¿lista? –murmuró en mi oído. Asentí en silencio, comenzamos a caminar, los minutos pasaban y nosotros no dejábamos de avanzar, parecía que todo saldría como lo esperábamos, parecía… Se oía personas correr, gritos entre hombres y uno9s sobresalió ante los demás.

-Encuentrenlos!!!

Nos habían descubierto.



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Esto es tan raro que no se lo imaginan, extrañaba mucho esto, creo que no es buena idea dejar de hacer lo que te gusta por cumplir, pero no es fácil hacerlo si? como antes dije las heché muchísimo de menos, y realmente me sorprendí cuando vi tres comentarios en la entrada anterior, jajaja me emocione! quede casi tan hiperactiva como alice jajajja y por eso hice el capitulo en menos de lo que canta un gallo =)(en un principio me costó, era como si me hubiese olvidado de como se escribe, así que lo siento si no quedó muy bien, el próximo será mejor, se los puedo asegurar)por eso quiero dedicar este capitulo a esas tres hermosas chicas que me han subido el ánimo el día de ayer: mishu, iah monaxie y a martykaaa =)con todo mi cariño )=D

sábado, 17 de diciembre de 2011

... hola?

Creo que siento vergüenza, profunda y de la más horrenda. Han pasado diez meses y doce días desde mi última publicación y creo que no daré detalles del por qué me desaparecí tan de repente, porque solo sonará a escusas, así que no pretendo que parezcan todas dándome la bienvenida, de hecho creo que ninguna siquiera entrará a ver esto jajjaja... asique simplemente continuare casi como si partiera de nuevo retomando todo lo que he dejado inconcluso =/ aunque no se que sientan ustedes, puedo decirles que yo las he echado muchísimo de menos, bueno, eso por ahora, la publicación próxima sera muy luego =)

sábado, 5 de febrero de 2011

Feliz aniversario Iris!!!!




Aqúí dejo el video, para que vayan leyendo con la música... está prohibido que lo leas sin música, queda claro iris???? especialmente tu, no puedes leerlo sin la cancion ¬¬



Remember those walls I built?
Well, baby they are tumbling down
And they didn't even put up a fight


Un portazo se oyó en la planta superior, logrando remover los cimientos de la casa, los gritos iban y venían sin siquiera considerar que su hijo la escuchaba, pero estaba tan descolocada y fuera de si, que no tenía ni planeado controlarse, solo deseaba que todo aquello acabara.

“Te amo, nunca lo dudes”

Le atormentaban la cabeza aquellas palabras… una silenciosa lágrima brotó de sus ojos, se había prometido no llorar, pero por lo visto, la promesa no sería cumplida… quería golpearse contra algo, por ser tan débil, por ser ingenua, por estar enamorada…

“Jamás pondría mis ojos en alguien que no fueras tu”

Sabía que en las condiciones que estaba, lo menos que debería hacer sería tener a su hijo cerca, así que con prisa llamó a sus padres para pedirles que por favor lo vinieran a buscar, porque ella no podría manejar, no quiso dar más explicaciones, se limitó a rogarles que no preguntaran nada hasta que se hubiese calmado.

En menos de veinte minutos ya estaba sola arrojada en el suelo llorando… La puerta con llave y una desolada estancia, le daba un adelanto de lo que sería su vida en el futuro, porque no estaba dispuesto a perdonarlo, no esta vez. Se sentía impotente, estúpida, por haber creído en aquel hombre que se hacía llamar su marido, aquel mentiroso y ladrón… si… un ladrón porque había robado todo de ella, su alma, su cuerpo y su corazón.

Se puso en pié, lo quería fuera, no quería que se acercara, ni si quiera respirar su aire o que pisara el mismo suelo que ella… el llanto salió aún más fuerte mezclado con una risa, se reía de ella misma por mentirse de aquella forma, como podía decir eso, cuando lo único que deseaba era correr a sus brazos, hacer como que nada había sucedido y besarlo sin detenerse hasta que fuesen uno solo como tantas veces lo había hecho.

Bien… por lo menos en eso tenía razón, no lo dejaría entrar, porque si lo hacía terminaría como una idiota perdida en sus labios, pues él sabía claramente el poder que tenían sobre ella.

Con paso lento y pausado, subió las escaleras, las habitaciones vacías solo empeoraban su tristeza. Entonces entró a su cuarto… y lo primero que vio fue una foto de ellos juntos, ella miraba hacia la cámara sonriendo mientras él le sostenía el rostro besando su mejilla. Y fue lo suficiente para volverla a descontrolar… con una fuerza que no tenía, comenzó a tirar cosas, desarmó la cama, arrojó todo lo que se encontraba sobre los veladores, abrió el closet y de ahí saco una de las maletas que guardaban para los viajes, la botó al suelo para comenzar a llenarla de su ropa, tiraba todo con una rabia increíble, pero ya no distinguía a quien iba dirigida, si el por engañarla de nuevo, o a ella misma por creerle.

Entonces sin siquiera cerrar la maleta, abrió la ventana de su alcoba que daba al gran patio repleto de césped delantero y tiró todo allí. La vida que habían construido juntos se derrumbaba y él aún no tenía idea de lo que pasaba. Volvió a la puerta de la entrada, para asegurarse de que la había cerrado bien, y llorando se quedó ahí, deslizó su espalda por la puerta hasta llegar al suelo para descansar, porque el peso que sentía en su cuerpo la estaba llevando y ella no podía hacer nada por evitarlo.


They didn't even make a sound
I found a way to let you in


But, I never really had a doubt
Standing in the light of your halo
I got my angel now


Condujo a una velocidad más inclinada hacia la alta, había llamado unas cuantas veces a su esposa y esta no contestó ninguna, su instinto le decía que algo no marchaba bien. Volvió a marcar el número de la casa, pero nada sucedía, volvía a aparecer el buzón de voz donde ella su hijo y él decían “hola! Lo lamentamos pero no nos encontramos en casa, llama más tarde”…

Que sucedía? Desesperado marcó el número de celular, pero nada otra vez solo aquel molesto “este celular está apagado o se encuentra temporalmente fuera de la zona de servicio…”

Dobló por la esquina de la calle principal, solo unos minutos más se dijo mentalmente… otra vuelta por la derecha y se encontró con algo que lo dejó no solo nervioso, sino que desconcertado… su ropa yacía en el césped, esparcida por todas partes mientras una que otra prenda se encontraba dentro de una maleta… Entonces algo de entendimiento cruzó por su mente, al mismo tiempo que una ira se apoderaba de él… acaso su mujer estaba loca????!!!! Por qué hacía aquello…

Con rapidez bajó de su auto, ella tendría que explicarle esto, como podía haber hecho eso… que le había pasado?

Atravesó el largo del jardín podado hace no más de una semana y sacó sus llaves para abrir la puerta, la casa parecía abandonada desde afuera, con las ventanas cerradas, sin música o su hijo jugando en el césped con la pelota que le había regalado apenas este había aprendido a caminar y se dispuso a abrir la puerta… Dos vueltas le dio a la llave e intentó abrirla, pero algo le impidió el paso… volvió a empujar, nada, solo sintió un movimiento tras la puerta como si alguien se estuviese acomodando.


Cuando ella sintió que la empujaban por la espalda no pudo ignorarlo para seguir durmiendo, con pesadez abrió los parpados mientras sentía sus ojos hinchados de tanto llorar, Volvió a sentir presión en su espalda y la realidad le cayó de golpe haciendo que desaparecieran por completo los rastros de amodorramiento que aún pudiera tener, sus manos se aferraron al piso y empujó con toda su fuerza para poder cerrar la puerta otra vez… a caso era estúpida?! Como no lo había pensado! Claro que su marido tenía las llaves de la casa, se golpeó mentalmente mientras hacia presión la cual por cierto no era suficiente, pues aún no podía bloquearle el paso por completo.

-Iris eres tu? –Preguntó con una voz airada, aunque tan hermosa como siempre, como si él tuviese motivos para estar molesto –ábreme… -ordenó volviendo a empujar, pero ella puso de nuevo total resistencia sintiendo como las lágrimas volvían a brotar de sus ojos… -déjate de juegos, que es lo que sucedió me tenías…

-Vete! –grito ella sin poder contenerse más – vete! No quiero que te acerques, no te quiero volver a ver, aquí no vas a entrar de nuevo!! –el enojo que él pudiese sentir, se disipó por completo al escuchar a su esposa llorar, algo no andaba bien y aquellas palabras le provocaron miedo…

-de qué hablas?! Estás llorando? –se oyó asustado y preocupado.

-que te vayas?! No lo entiendes?!!! Vete a ver con esa cualquiera!!! Tal vez ella si te reciba en su casa!!!!!

-amor no…

-no me vuelvas a llamar así!!! No quiero oírte!! Solo me vas a mentir!!

-de que hablas, eso no es verdad!!! Déjame entrar para explicarte! –rogó él, pero no había caso, ella estaba cerrada y no lo permitiría –está bien… me iré –fue lo último que oyó del otro lado de la puerta, sus sollozos salieron más fuertes y quiso decirle que se quedara, pero no lo hiso…


Y es que él la conocía demasiado bien para saber que no lo dejaría entrar… por la puerta, salió de allí para saltar la pequeña rejilla de madera que había por un costado de la casa, dio la vuelta para encontrarse con la ventana de la cocina abierta… gracias dios “pensó él”. Se coló como si fuese un delincuente y con paso sigiloso fue en dirección a la estancia.

Allí estaba su mujer arrojada en el piso, con la espalda contra la puerta mientras sostenía las piernas flectadas contra su pecho, lloraba desconsoladamente, el maquillaje corrido y la ropa arrugada… su corazón se contrajo con solo verla. Tan sumida en su dolor estaba que ni siquiera sintió que él se acercaba hasta el momento en que se arrodilló frente a ella.


Iris se encogió aún más como si el tacto de su marido la envenenara, pero solo era porque podía sentir el calor de su cuerpo y de lo bien que se sentirían sus brazos consolándola.

-Yo no…

-No me mientas…prometiste no volver a verla, no cumpliste… -susurró mientras la voz se le quebraba y afirmaba sus piernas aún más fuerte contra ella, como intentando no desarmarse.

-No es así, yo cumplí con mi promesa, es solo que…

-Me estás diciendo que no te encontraste con tu ex amante para engañarme, sino para hablar como viejos amigos y tomar un café? –preguntó irónica recuperando un poco de valor. Cómo podía ser tan descarado de negarlo cuando ella lo había visto en el restaurante de un hotel con la misma mujer que una año atrás le había sido infiel.

-se que parece raro pero, la compañía me envió a hacer un negocio con representante de una empresa y…

-no pudiste decir que no? –volvió a preguntar de manera hiriente mientras se alejaba de la mano que él llevaba a su rostro.

-no sabía quien era, no me informaron, cuando llegué ahí… no supe que hacer, asique seguí adelante con lo que me habían encomendado y…


It's like I've been awakened
Every rule I had, you break it
It's the risk that I'm taking
I ain't never gonna shut you out!


-no te creo, no te creo, no te creo –dijo ella mientras se cubría los oídos y su cuerpo se convulsionaba por el llanto.

-si no me crees puedes llamar a la compañía… solo… mírame! –dijo subiendo la voz y tomando el rostro de su esposa –mírame y si me conoces, sabrás que no miento, cometí ese error una vez, pero ya aprendí… jamás lo volveré a hacer, no me interesa nadie que no seas tu, por favor iris… -entonces sin que pudiera evitarlo sus labios tomaron los de ella, porque en el fondo, sabía que siempre él ganaría, no importaba cuanto tiempo intentara convencerse de lo contrario, después de todo, ella lo amaba y eso era la excepción a toda regla, sería imposible sacarlo de su vida.



Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
Pray it won't fade away


Sus bocas se amoldaban como si estuviesen hechas a medida, sus lenguas se buscaron como si se necesitasen la una a la otra, todo era perfecto, porque estaba escrito en ellos, que no importa lo que pasara, siempre estarían juntos, los brazos de su esposo la envolvieron mientras la atraían a su fuerte cuerpo, alejándola de aquel rincón. Casi podía sentir su aura envolverla, dándole paz y tranquilidad. Con ardientes besos se desplazaron hasta la alfombra blanca y esponjosa que metros más allá los llamaba, tan conciente como ellos de que no lograrían llegar al segundo piso.

I can feel your halo

Los brazos de sus esposo se deslizaban por su cuerpo como si con gracia moldara una obra de arte, mientras ella de manera nerviosa le quitaba toda prenda.

I can see your halo

Sus labios besaban cada porción de piel que encontrara a medida que la desvestía, porque para él, ella era el más exquisito sabor que pudiera probar.

I can feel your halo

Los suaves gemidos que emitía eran como música para sus oídos, mientras ella empuñaba partes de la fofa alfombra intentando controlar todo lo que sentía.

I can see your halo

La miró a los ojos mientras la tomaba por la cintura y se fundía en ella, tal cual miel y hojuelas.

Halo, ooh ooh.....

El acompasado movimiento de sus labios se detuvo cuando él se inclinó a su cuello, su respiración agitada combinaba con sus irregulares latidos. La sensación de que se despegaba del suelo y la gravedad se volvía un mito fue apareciendo conforme
El movimiento de sus cuerpos se acoplaban… como había dicho, estaban hechos el uno para el otro.

Ella lo necesitaba, la calidez que desprendía la hacía recordar el último y más hermoso rayo de luz en un atardecer, necesitaba sentir sus manos tocándola, cuando ardía de deseo en las noches.

Hit me like a ray of sun
Burning through my darkest night
You're the only one that I want
Think I'm addicted to your light
I swore I'd never fall again
But this don't even feel like falling
Gravity can't forget
To pull me back to the ground again

Casi pierde el sentido al escuchar la ronca voz en su oído que decía “di mi nombre”, casi, pero en vez de eso comenzó a hacer lo que él pedía, y de una manera que él solo pudo definir como sensual y enloquecedora, ella comenzó a dar suaves mordiscos a su cuello, orejas y torso.

It's like I've been awakened
Every rule I had, you break it
It's the risk that I'm taking
I'm never gonna shut you out!

Se movía con suavidad, con suma delicadeza… tenía que tratarla como ella merecía… con suaves palabras de amor la hizo llegar al cielo y casi pudo jurar que toco el brillo de alguna lejana estrella.

Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
I pray it won't fade away

Iris se hallaba recostada sobre el cuerpo desnudo de su marido, sus respiraciones intentando calmarse aunque fuese bastante complicado teniendo en cuenta su cercanía.

I can feel your halo
I can see your halo
I can feel your halo
I can see your halo
Halo, ooh ooh.....

Con una sutileza y dulzura única, él peinaba su cabello al mismo tiempo que ella trazaba patrones sobre su musculoso pecho. La calma inundaba cada recoveco incluido los de su corazón.

I can feel your halo
I can see your halo
I can feel your halo
I can see your halo
Halo, ooh ooh.....
Halo, ooh ooh.....
Halo, ooh ooh, ooooh........


-Cuando fuiste a buscarme –comenzó a hablar el curiosamente, aunque con algo de miedo a la reacción que ella pudiera tener…

-quería decirte algo importante –habló su esposa con un hermoso brillo de esperanza en los ojos

-y pues… qué era? –preguntó sin que ella lo viera aún. Iris llenó sus pulmones de aire y alzó el rostro en dirección a su esposo

-quería decirte que tendríamos que ampliar la casa –dijo con una sonrisa, mientras él fruncía su ceño confuso

-por qué? –pregunto, la conocía bien, sí, pero no leía mentes.

-porque… nuestra familia va a crecer…


Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
I pray it won't fade away

Los ojos de él se ampliaron por el entendimiento, una sonrisa cruzó su rostro y sus labios labios se volvieron a unir, dispuestos a comenzar con aquel intercambio de caricias que ambos ya deseaban, después de todo, su hijo estaba en la casa de sus padres y ellos… tenían mucho que celebrar.


I can feel your halo
I can see your halo
I can feel your halo
I can see your halo
Halo, ooh oooh.......
I can feel your halo
I can see your halo
I can feel your halo
I can see your halo
Halo, ooh oooh......




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Ahhhhhhhhhhh!!!!! pues bueno... este es mi pequeño regalito iris!!!! se que no es mucho, pero a mi me han enseñado que la intención es la que vale XD pues espero que te guste, lo hice con mucho cariño, debo decir que la idea me agarró y no pude soltar el compu hasta que lo terminé, bueno, no se que más decirte, creo que ya lo hice, asique solo me limitaré a desearte otra vez un feliz aniversario y que cumplas muchos más =)

capitulo 12





Audacia:


Al oír esto, toda la paz que pude haber alcanzado mientras dormía, desapareció… el estómago se me revolvió, ni siquiera me impresionó el hecho de que Jack apareciera de la nada, permitiendo que lo viera… puede que antes ya lo hubiese visto, pero fueron en situaciones en las cuales yo estaba más que impactada así que no era como que yo iba a estar fijándome en el cabello rubio un poco oscuro peinado de forma casual hacia un lado o en los ojos negros que miraban intercaladamente entre Johan y yo, ni tampoco en la contextura más bien delgada o la estatura promedio que tenía.
Mis manos comenzaron a temblar justo cuando Johan cerró la puerta y una horrenda comezón se apoderó de mi cuerpo. Me rasqué la cabeza con nervios mientras veía que Jack se miraba con su amigo, el traspaso de información que había en aquella mirada era descomunal. Y como si Johan contestara a lo que fuese que su amigo decía, asintió casi imperceptiblemente.

-Bien… ya están los resultado y… son negativos, no puedes ser donante Anastasia –dijo sonriendo, creo que ese era el momento en el que debíamos… en realidad no se que debíamos hacer exactamente, por un lado me aliviaba el hecho de que fuesen negativos por ende no tuviera que marcharme de inmediato, pero otra cosa asaltó mi ya perturbada consciencia, eso significaba que quedaban muy pocos días para que el momento decisivo llegara, y con “momento decisivo” me refería a ver si moría convertida en heroína para traficantes o fusilada en un patético intento de escape. Pero no celebré, ni tampoco entré en un cuadro depresivo, en lugar de ello puse mis manos firmes en el piso e incliné mi cabeza hacia delante.

-Espera… -pedí cerrando los ojos, la tensión en el ambiente hacía que mi pecho se oprimiera y la sensación de que pronto todo se volvería negro de nuevo apareció –aún no lo digas… necesito algo de agua –dije con cansancio.
Ambos se quedaron parados como si no supieran que hacer. Yo era la única que permanecía sentada en el piso y dado que ninguno reaccionó los presioné para que me trajeran azúcar.

-Alguno tendría la amabilidad de traerme un maldito vaso de agua con azúcar… ya no me mantengo –Y como si hubiese sido activado con algo, Johan salió disparado en busca de lo que había pedido. Jack en cambio fue hasta las bolsas que había traído y sacó un pote de jalea… pero no me lo entregó, porque sabía que no me serviría de mucho. Entonces como si se le prendiese una ampolleta sobre la cabeza sacó de su bolsillo unos caramelos. Me los tendió y de inmediato me eché uno a la boca.
Al rato llegó Johan con el vaso… aunque ya no era nada comparado a los caramelos lo tomé, mientras más azúcar de momento, mejor. Él se acomodó para tomarme en brazos, quería que descansara sobre su pecho, así que lo hice… me dio pena Jack por presenciar la escena tan cursi.

-Estás mejor? -Preguntó inclinando su cabeza un poco, para poder verme directo.

-sí… solo necesitaba ingerir algo –contesté con una pequeña sonrisa torcida.
Como si de un proyectil se tratase, una jalea color amarilla voló sobre mi cabeza y fue recibida por la mano del chico que me tenía en brazos, éste le sacó la tapa de papel y me la tendió.

Era increíble la capacidad que nuestro cuerpo humano tiene para recuperarse, pues el haber comido una jalea, cuatro caramelos y un vaso de agua con azúcar lograron que mi temblor de manos se controlara un poco más, mi vista se enfocara mejor y mi ya dormido estómago despertara comenzando a rugir al sentir que tendría posibilidades de alimentarse. Otro paquete de algo voló sobre mi cabeza, esta vez eran las galletas de agua, repitiendo el mismo procedimiento, abrió el envase para entregármelo.

La habitación estaba sumida en un silencio sepulcral, solo se oía el crujir de las galletas en mi boca y nuestras respiraciones acompasadas… Incertidumbre era el significado de aquel estado en el que estábamos, ¿qué haríamos? esa era la pregunta clave. Por la mirada que ellos tenían, podía apostar a que Johan buscaba una solución, un plan, mientras que su amigo esperaba indicaciones. Yo por mí parte me dedicaba a dos cosas:

1° A comer y sentir el delicioso sabor de las galletas de agua

2° A pensar cual de las dos muertes serían menos dolorosas, si me escapaba, tendría que gastar energías, correr, probablemente me caería, me torcería algo y luego un balazo (quizás varios) acabaría con todo… si me convertían en droga probablemente… no tengo idea que hacían con ellos –Johan –lo llamé para preguntar –como mueren los…

-los inyectan –dijo sin prestarme atención por un segundo. Bien, esa no era mejor opción que la primera. Eso me haría sufrir el doble, así que pregunté lo que todos querían más no se atrevían.

-que vamos a hacer? –mis brazos se aferraron fuerte a su torso mientras decía aquello.

-No lo sé… tengo que pensarlo, necesito más información –habló levantando la vista que llevaba largo rato en el suelo, miró a Jack y comenzó sin detenerse –necesito saber cuanto tiempo tenemos, a donde la van a llevar, si le harán un traslado a alguna de las salas, un plano de la fábrica, nombre de los guardias que estarán de turno pasado mañana por la noche y un bosquejo de la distribución eléctrica que hay aquí… tengo un plan –finalizó con una cara de ansiedad.

-qué tienes en mente? –preguntó Jack frunciendo el ceño.

-ya lo verás… pero primero trae lo que te pedí… ah! –dijo recordándose de algo –
también trae leche y cereal de las reservas–tanto su amigo como yo lo miramos confundido.

-¿por qué tu plan incluye leche y cereal? –fue mi acotación a la conversación.

-porque tu necesitas alimentarte… tendrás que guardar energías, necesito que en noventaiseis horas estés lista para correr un buen tramo sin desmayarte.

-Bien… entonces comencemos a trabajar, esto se ve rudo así que voy por la leche con galletas –dijo a modo de broma Jack, logrando que el ambiente se relajara –ya, voy por la comida y empezaré a buscar lo que me pides… mientras dale otra jalea.


Se puso de pie y partió en dirección a la puerta, no sin antes arrojar un envase de jalea nuevamente. Así empecé a comer mientras los brazos de Johan me envolvían. Sentía su pecho subir y bajar, con sus labios sobre mi cabeza.

-Tengo miedo… -susurré sin mirarlo. Él detuvo la seguidilla de besos que me daba y bajó su vista para intentar juntarla con la mía, pero no se lo permití así que con sus dedos me tomo por el mentón mientras decía:

-No tienes qué temer… me encargaré de que no te pase nada.


-me refiero… -suspiré porque la verdad no tenía idea a que temía –no importa… no es nada.

Él sonrió levemente y me acercó para rozar mis labios con los suyos. Estuvimos tranquilos ahí, esperando que nuestro amigo llegara con lo necesario. Intenté más de una vez sonsacarle la información a Johan, pero dijo que no me diría el plan hasta que llegara Jack.


Los minutos empezaron a correr y el alimento no llegaba… bien, dado a la cómoda posición en la que estaba sumado al hecho de que debía ganar energías y animo, me puse a dormir en su regazo. No supe de nada hasta que una lejana voz me llamaba junto con una suave caricia en mi mejilla. Así comencé a pestañear hasta que media amodorrada me senté viendo a mí alrededor, bostecé mientras estiraba mis músculos y luego refregué mis ojos, volví a bostezar. Jack estaba apoyado en la muralla frente a nosotros sonriéndome de un modo burlesco, sostenía en la mano un pliego de papel.


-era muy necesario que me despertaran? -pregunté justo antes de desperezarme nuevamente –estaba muy cómoda… -sonreí para que se dieran cuenta de que bromeaba. Me sentía mucho mejor.

-no, si notamos que estabas cómoda, por algo dormiste quince horas –mis ojos se abrieron como platos… con razón me sentía tan descansada.

-pero está bien -habló Johan –eso es bueno, necesitamos que descanses bien… Aquí Jack te trajo algo –dijo entregándome una cajita de leche blanca, 2 barras de granola y un plátano. Me devoré todo a decir verdad, es más… aún tenía hambre y como si me leyesen el pensamiento Jack me dio una bolsa donde habían galletas de agua y una bolsa de mermelada de mora.

-como sigan así, me harán engordar –dije sonriendo, con buen ánimo, como si no me preocupara el hecho de que debíamos hacer un escape a prueba del FBI… burlaban al FBI!!! Por el contrario a mi, el rostro de Johan estaba cargado de nerviosismo –entonces… cuál es el plan?

-Si no hubieras dormido como un oso en periodo de hibernación, ya lo sabrías –se burlo Jack acercándose a nosotros. Se sentó en el suelo y estiró aquel pliego… era un plano –bien osa piggi…

-aghhh… de donde sacaste eso? Era una chanchita, no una osa.

-bueno… si quieres que ser chanchita… el problema es tuyo –le di un golpe en hombro mientras ambos reíamos y Johan se limitaba a sonreí negando con la cabeza –ok… entonces explícale tu… ya sabes que no soy muy paciente –hizo una mueca a modo de disculpa.

-oh, venga, lo siento, no todos poseemos la misma capacidad intelectual que un ex estudiante de Columbia –vi como sus ojos se abrían por la sorpresa para luego dar paso al entendimiento.

-Bueno… es un lujo que no todos tienen –bromeó con una cara arrogante.

-Bien, ya basta de bromas –habló Johan haciéndonos aterrizar otra vez, devolviéndonos a la realidad –necesitamos ver esto… Entonces… Este es el plano de la fábrica ¿ves? –se aseguró, más bien preguntándome si podía continuar. Con un “ajá” de mi parte prosiguió explicando –la fábrica, como te había dicho, se divide en doce secciones… diez de rehenes y dos con lo que es computación y documentos. Aquí se ubica la sala de informática –dijo apuntando la esquina sureste del plano con forma rectangular, que daba a una pasillo largo el cual se extendía hasta otro corredor en dirección norte, frente a la sala de informática había una muralla que cortaba el paso a otra gran sección –este –dijo apuntando esa misma habitación de la que hablaba –es donde se mantienen todos los documentos y por supuesto donde se falsifican unos cuantos más… Aquí –entonces mostró todo el sector noroeste –se distribuyen los cautivos, como puedes ver, la distancia entre una habitación y otra es bastante… están en una escala de 1: 3… todas estas líneas que se ven aquí –entonces me fijé en un millar de trazos que se entrelazaban como un tejido –son pasillos –creo que mis ojos se abrieron de la sorpresa –es casi como un laberinto… para un rehén es imposible salir, porque primero, no conoce la distribución del lugar y segundo, los nervios le impedirían pensar fríamente.

-y… que es esto? –pregunté apuntando la sección noreste del mapa. Cuando Johan había comenzado a hablar, me había salido de su regazo para arrodillarme frente al mapa, así que inclinada hacia el papel y apoyándome en una mano, apunté con la otra la sección que me daba curiosidad.

-allí hay unas cuantas camas para los custodios y baños… más allá, está la “consulta médica” –ironizó haciendo comillas aéreas –y por aquí –dijo apuntando la esquina más apartada en dirección norte - están las reservas de Heroína…

-donde rayos estamos nosotros? –pregunté ya impaciente.

-aquí –dijo señalando en toda una esquina al sector suroeste, donde la fábrica se extendía en una extraña forma de “T” –lo que a decir verdad nos favorece bastante, pues los hombres que protegen esta parte están aquí a veinte metros –señaló unos centímetros más allá de la T hacia el este –y acá a veinticinco metros –entonces deslizó su dedo en dirección norte, como si doblase en la esquina –como nosotros actuaremos en plena noche, nos bastará con deshacernos de esos dos –volvió a repasar los lugares que antes había marcado –para dejar un perímetro libre de cien metros.
-así como lo dices parece sencillo –dije frunciendo el seño -… y cómo vamos a evitar las cámaras? –Jack sonrió y volvió a su pose arrogante.

-Lo ves…me deberás la vida –entonces se cruzó de brazos.

-Esta es la parte que debe hacer Jack… Él esperará a que yo vaya a los medidores de luz, me tengo que escabullir, para cortarla entonces tendremos sesenta segundos antes de que las cámaras vuelvan a funcionar… la vigilancia del lugar utiliza un programa que es a prueba de incendios, si hay un corte de luz, las cámaras se apagan por un minuto para que no se vaya a producir un corto circuito, luego se vuelven encender con la carga extra que tienen, pero esta solo dura nueve minutos con diez segundos…

-y tu crees que podremos escapar en sesenta segundos? –interrumpí su catedra.

-es lo que estoy explicando –hice una mueca de disculpa –no… en esos sesenta segundos, Jack deberá sabotear la bomba de energía que mantiene la fábrica con luz. De modo que cuando las cámaras vuelvan a funcionar, simplemente esperaremos los nueve minutos con diez segundos para que puedas huir, porque no podrán reparar el convertidor en tan poco tiempo…

-necesitarán horas –acotó Jack orgulloso de sí mismo.

-exacto… entonces en solo nueve minutos deberás estar moviendo tus lindos piecitos en dirección al bosque.

-y en qué momento se desharán de los guardias?

–justo después de que las cámaras se corten nosotros nos encargaremos de los guardias, ahí Jack te ayudará a salir, e irán juntos porque no creo que puedas hacerlo sola…

-y tu? –pregunté frunciendo mi ceño de inmediato… algo me decía que él no estaba intentando escapar con nosotros dos.

-yo me quedaré para entretenerlos con algo, no vaya a ser cosa que se den cuenta y hasta ahí llegaríamos… si me ven a mi, no creerán que te escapaste.

-momento, no, no te puedes quedar, te van a descubrir finalmente y…

-Anastasia, yo ya te lo he dicho, yo no puedo escapar de esto.

-hey, hey, hey… para ahí, esa parte del plan no me la habas dicho… crees que te dejaré solo con toda la acción? –habló Jack… al parecer no estaba enterado de todo.

-pues si, Ani no puede ir sola, es probable que le pase algo y no me arriesgaré a ello… necesita que alguien la…

-olvídalo –dijo Jack con determinación –ni siquiera lo pienses, no vas a quedarte solo, te harán polvo…

-no es una pregunta, te estoy diciendo que irás con ella.

-yo tampoco estoy preguntando… no te dejaré aquí –todo quedó en silencio, los dos se miraban desafiantemente y yo sentía que estorbaba… por qué no lo decidían de una vez? Creo que Johan pudo darse cuenta de que aquello no iba a funcionar entonces algo le iluminó su creativa mente.

-está bien… creo que ya se quien podría ayudarme… quiero verlo de inmediato… espérenme aquí –dijo mientras se ponía de pie en dirección a la puerta.

-no, vamos a huir –dije bromeando de manera irónica, ya saben… más alimento, más energía, por ende mejor ánimo.

Johan negó con la cabeza dando a entender que no tenía remedio mientras desaparecía por la puerta.

Un suspiro brotó de mi garganta, esto parecía una misión imposible incluso para los ángeles de charlie… por qué no simplemente nos limitábamos a esperar a que me convirtieran en polvo (literalmente) –increíble no? –preguntó Jack, sacándome de mis pensamientos mientras me tiraba a las manos una barra de cereal seguida de un yogurt.

-ni que lo digas, gracias niño bonito –dije moviendo la comida en mi mano, para que entendiera a que me refería –esto es de locos… -me callé –crees que podamos hacerlo de verdad? –dije con angustia. El chico se acercó para sentarse a mi lado.

-Pues… será difícil –habló con total sinceridad –pero… has oído eso de que, nuestros logros son del tamaño de nuestros sueños? Pues supongo que esto será el ejemplo, Johan tiene la suficiente fe de que lo lograremos, está tan empeñado en eso, que estoy casi totalmente seguro de que lo haremos, solo debes tener fe y… bueno, esto no seme da muy bien, después de todo no soy muy creyente –dijo con una mueca rascándose la nuca –pero si creo en la fuerza de atracción, ya sabes eso de que cuando deseamos algo con muchas ansias, sucede y…

-solo cierra el pico –dije antes de llevarme el cereal a la boca –hablas más que una cotorra y apenas son cosas coherentes… como entraste a columbia? –dije tomándole el pelo para que se relajara –mejor se el chico lindo y practica deportes.

-si no viera las demostraciones tan cursis que das con Johan pensaría que te estás insinuando, en menos de de siete minutos me has dicho dos veces chico bonito –sonrió alzando una ceja.

Le golpeé el hombro mientras reía –eso no es verdad… -alzó ambas cejas – te dije niño bonito y chico lindo, no chico bonito, y pues claro! Tienes la pinta del típico niño lindo de cabello rubio que actúa en las películas norteamericanas como el capitán del equipo de baloncesto.

-hey! Que te pasa con mi cabello –dijo como ofendido sacudiendo su pelo –además, no se supone que es el capitán del equipo de futbol americano?¿

-lo lamento, pero ese titulo lo tiene johan -dije terminando mi barra de cereal, sonriéndole.

Saben que era lo más divertido de aquello? Aunque no se si la palabra “divertido” sería precisa para la situación, era que hace menos de media hora me había enterado que tenía el tiempo contado para salir de aquel lugar, para separarme de la persona a la que amaba, para ver si definitivamente podría salir de toda aquella basura en la que estaba sumida y yo me encontraba como si fuese un fin de semana en casa de mi mejor amiga, riendo con su hermano de las idioteces que ellos hacían cuando niños.
Me relamí los labios sacando hasta la última gota de yogurt que aun pudiera haber por algún lugar de mi boca… y si lograba escapar… que se suponía que debería hacer? Ir a mi casa por supuesto, pero… tendría que denunciar lo que había pasado? Me seguirían? –claro que si, de ello no había dudas, después de que se dieran cuenta que sabía todo, solo me querrían bajo tierra –como podría salir de aquello? Podría Johan salir de aquel lugar? Y jack? Que dirían? Los detendrían? No podría siquiera concebir a Johan en la cárcel, no podría soportarlo… pero esto no era algo ligero… Dios! Era una cadena a nivel mundial! Como no lo había pensado? Claro que los buscarían, no importa donde fueran! Los encontrarían, nadie podría hacer nada por ellos… ninguna protección sería suficiente… ni tampoco para mi… como demonios habíamos sido tan ciegos?!!!! –no me percaté del tiempo que estuve sumida en mis pensamientos hasta que la voz de Jack me sacó de mi letargo con un escueto “tienes sueño?”

-algo así –murmuré en respuesta mientras fruncía el ceño, sentí como se sacaba una de las chaquetas que traía y la doblaba para ponerla en su regazo a modo de una patética almohada improvisada. Me dijo que durmiera y de manera mecánica le obedecí, tal vez dormir me ayudaría un poco para despejar las ideas… después de todo, como ellos mismos lo habían dicho, necesitaba descansar. Me acomodé en las piernas de nuestro amigo –aún se me hacía raro llamar a Jack “amigo” pero no encontraba otra palabra para Describir el lazo que habíamos creado –entonces me dejé llevar por la oscuridad, esperando que al despertar todas las dudas se hubieran disipado dando paso a la paz, después de todo no me haría nada de mal tener bonitos sueños.


...


-Alo? –se oyó del otro lado de la línea, la tranquilidad de ambos lugares era casi perturbante, dando al ambiente una nota de nostalgia y tetricidad.
Ninguno dijo nada, las palabras no salían, la incapacidad de lanzar la bomba se debía a no saber como comenzar, pero la tenacidad y decisión que tenía el chico de ojos verdes que brillaron bajo los últimos rayos de sol de aquel anaranjado ocaso no permitirían que nada le pasara a ella, asíque siendo consciente de la probabilidad que interceptaran su llamada se limitó a pronunciar seis palabras:

-te veo en una hora más –luego de aquello, la línea quedó muerta, esperaba que el entendimiento cruzara por la mente de su amigo y pisando el acelerador a fondo, el carro salió en dirección al lugar donde lo esperaría.

Esperaba que su idea funcionara…

Esperaba no tener que sentir culpa otra vez…

Esperaba que ella fuera libre…

Y por sobre todo… esperaba que luego de aquello, se volviesen a encontrar



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Me tarde me tarde metarde, lo se pero que quieren que le haga, soy una irresponsable, ya no seguiré, bueno, aqui esta el capi numero 12 de sometida a tu amor, quiero aprovechar de felicitar a iris por su aniversario en alas para volar y agradecer a mi cata hermosa por su comentario en el capi anterior =) bueno, solo eso por ahora... =)

jueves, 27 de enero de 2011

capitulo 7






No hay mal que por bien no venga


Cuando llegué acelerada a la estación del metro, la verdad no se si mi nueva amiga era muy perceptiva o mi cara decía “hey! Tengo un dilema con mi celoso y bipolar novio, necesito un hombro para hacer de maría magdalena y fingir que tengo más problemas que todas ustedes juntas”. Bueno, como sea… el punto es que apenas la Feña me vio la cara dijo tan sutil como solo ella puede.

-estoy entre dos opciones… o te atropelló un payaso en monociclo, o él príncipe azul se nos destiñó –la miré con cara de “¿te sientes bien?”

-es en serio? Un payaso en monociclo? No se te ocurrió algo más creativo? Tal vez, no se… un elefante rosa?

-me extraña cathy… es que aún no te enteras que los elefantes rosa pasaron de moda, el negro es el nuevo rosa –rodé mis ojos al tiempo que comenzábamos a caminar en dirección a la boletaría. Mi acompañante me miraba de reojo, esperando que yo dijera algo… me sentía como si estuviera con agentes del FBI tras de mí.

-Feña… tengo algo en la cara? –dije mientras le entregaba el dinero a la cajera que son suerte nos escuchaba.

-sí, a decir verdad sí –dijo golpeándome con su uña el entrecejo –que fue lo que pasó? Soy hiperactiva, no idiota y puedo ver a leguas que estás preocupada por algo.

-No… es solo que… Alonso está raro últimamente, no se me acerca… me está evitando y eso… eso me supera –dije bajando el rostro, como si me preocupara caerme.

Básicamente la feña me dijo que no me preocupara, que era obvio tuviéramos altibajos aún más viviendo juntos a nuestra edad, que se le pasaría… agregó también que su cara de celos al verme con Matías dejaba en claro que no era más que una tontera.
Cuando ya íbamos llegando al centro comercial recordé que la dani también iba a venir con nosotros. Justo en el momento en que pregunté por ella, el teléfono de mi amiga sonó… al parecer la Dani nos esperaba junto a la tienda “zara” una de mis favoritas.

Así paseamos toda la tarde, me entretuve mucho, aunque las veintiséis llamadas de mi novio me desesperaron un poco. Compré ropa, bastante debo decir y se nos hizo tan corto el tiempo que ni siquiera nos detuvimos a comer un helado, más no nos dimos cuenta de que cerrarían el mall hasta ya no quedaba nadie más que nosotras, y la mayor parte de las tiendas estaba cerrada. El guardia nos pidió amablemente que nos retiráramos.

Mis ojos casi se salen de sus cuencas al ver que ya eran las diez y media, llegaría al departamento como a las once. Corrimos para llegar al metro que estaba por cerrar, y gracias a Dios alcanzamos a tomar el último! Vagón, la cantidad de paquetes que llevábamos no habría sido muy segura para tomar una micro. Primero se bajó la Dani a quien su padre esperaba en auto para que luego yo dejara sola a la Feña que seguía unas cuatro estaciones más.

Caminé en silencio hasta llegar a un taxi, no pretendía andar ocho cuadras llena de bolsas. El caballero que me llevó resulto ser muy simpático, fuimos conversando el corto tiempo que duró el viaje y me ayudó a bajar las compras hasta el edificio. Subí por el ascensor y evitando hacer ruido abrí con mis llaves.

Estaba todo en penumbras… la oscuridad me indicaba que Alonso probablemente se había ido a dormir, entré y a tientas avancé hasta llegar a mi dormitorio, cerré la puerta tras de mí, para encender la luz de la mesilla nocturna, mientras me sentaba y comenzaba a revisar las bolsas, noté que una compra demás venía entre mis cosas, asíque me incliné para cogerlo. Era una de esas tiendas caras de ropa interior, la bolsa marfil contenía papel de seda burdeo, el cual protegían un lindo conjunto de encaje color blanco invierno. Lo saqué para verlo, era hermoso, casto y a la vez provocativo, entonces un papel cayó en mis piernas. Rápidamente lo abrí para encontrarme con la letra redonda y pareja de mi amiga:

Chica! Más vale que lo arregles… es para que se reconcilien ;) ya verás que tu principie azul no se ha desteñido, fue una prenda sucia que los confundió… aprovecha!!!! 1313
Feña y dani


Me reí con suavidad para arrojarme a la cama a descansar… las 11: 30… un suspiro brotó de mi pecho. Mi mano se estiró al velador y abrió el cajón que allí había, quería sacar un pequeño cuadro que tenía donde aparecíamos juntos, pero por más que tanteé el lugar no la encontré.

Como si un resorte me hubiese impulsado, me puse de pié en busca de aquella fotografía. Pasé no se cuanto rato intentando en vano encontrarla, me dirigí con sutileza a la habitación de Alonso, para ver si por alguna casualidad estuviese allí. La puerta crujió levemente entonces como otras veces había hecho asomé solo mi cabeza… su acompasada respiración me tranquilizó y dio la suficiente confianza para poder entrar. Pasé la mano por mi cabello, en un claro gesto de estrés mientras a paso de bailarina me deslizaba revisando el buró… Un movimiento en la cama hizo que me volteara asustada de que mi novio me viera husmeando en su habitación… falsa alarma. Él simplemente se había girado, dejando su rostro en mi dirección. Me acerqué para verlo más de cerca…lucía tan hermoso así, me incliné y pasé tenuemente mis dedos por su ceño fruncido, como si algo le preocupara “hey! Mensa! Te fuiste sin siquiera decirle a donde o con quien ibas… mínimo va a estar preocupado”… porque mi consciencia debía tener la razón?

Entonces un sonido sordo me hizo dar un respingo para darme cuenta de que algo había caído al suelo. La ventana abierta generaba una brisa que elevaba la cortina dando cortos rayos de luz blanca a la habitación. Un destello en el piso llamó mi atención, así que con total sigilo fui hasta allí para recoger lo que había caído de la cama de mi novio… el cuadro. Sentí mi estómago apretarse con algo que no supe identificar, una mezcla entre tristeza, culpa y ternura me generaron un leve escalofrío.

Como pude salí de la habitación, fui a mi pieza para ponerme el pijama y luego hasta la cocina, dado que mi estómago comenzó a rugir sin disimulo. No era buena la combinación del hambre con la confusión… Tomé un vaso de néctar con un trozo de queque hecho por mí hace unos dos días entonces me senté a comer en la mesada que había para cocinar. Unos pasos lentos fuera en el pasillo me aceleraron el pulso, de seguro discutiríamos una vez más.

Alonso entró sin detenerse a hablarme, como si nada, como si no hubiéramos discutido antes de que yo huyera cobardemente sin decir que haría, como si no hubiera omitido sus veintiséis llamadas a mi celular, como si nada pasara entre nosotros… fue hasta la nevera y cogió un vaso del mismo jugo que yo saboreaba, tomó de él sin cerrar la botella aún, bebió al seco medio vaso y lo volvió a llenar, entonces guardó el envase y se dirigió a mi lado. En silencio me acompañó muy cerca de mí y aquella quietud, a diferencia de otras veces, no produjo paz… su mutismo era como estocadas a mi ya maltrecho corazón.

-Te llamé… -susurró frunciendo su ceño levemente, como si se estuviera debatiendo por algo que no entendía internamente.

-Lo sé –dije antes de llevarme el vaso a la boca nuevamente.

-No contestabas –dijo lo que era obvio –…con quien estabas? –preguntó con real frustración, celos, miedo y un poco de coraje, alzando sus ojos con rapidez para encontrarse con los míos. Luego de unos segundos corté el contacto visual y aparté mis orbes de los suyos, volviendo a ver el queque que aún tenía en mis manos.

-Con quién crees que estaba? –dije un poco molesta ante la pregunta, porque aquel cuestionamiento no era simplemente por que sí, sabía que escondían aquellas palabras.

-por qué no solo me respondes? –soltó de sopetón dejándose llevar más por la rabia que cualquier otra cosa –no me avisaste ni con quien ibas y que harías, encima llegas a no se qué hora como si fueras…

-como si fuera qué? –me defendí, aquella pelea estaba siendo más dañina de lo normal y lo que Alonso insinuaba me dolía a horrores -qué haría? –dije con sarcasmo –que se supone que voy a hacer con alguien?

-qué se yo! –dijo un poco más fuerte golpeando levemente la mesa –pero como te he visto tan entusiasmada con Matías desde que te lo encontraste otra vez... –entusiasmada? Que se supone que significaba eso? –a lo mejor buscabas entretención
como una cualquiera, dado que me ignoras todo el día…

Entonces hice algo que jamás, y cuando digo jamás es nunca, imaginé que haría, alcé mi mano para que sin pensármelo siquiera la aventara a su cara. El sordo sonido de la bofetada hizo eco en el silencio de la casa, no fue tan fuerte, solo lo suficiente como para dejarlo sorprendido además de que se diera cuanta de lo que me estaba diciendo, de lo que me estaba hiriendo. Me puse en pié con rapidez lista para irme, pero no sin antes decirle:

-Nunca… y óyeme bien, porque no te lo voy a decir dos veces, nunca me vuelvas a insinuar siquiera que soy una cualquiera, porque no telo voy a permitir… y ya que desconfías tanto de mí, estuve en el centro comercial con unas amigas, si no me crees puedes llamarlas… un momento! No podrás llamarlas, porque últimamente ni siquiera me hablas, difícilmente sabrás quienes son –dije con ironía.

Alonso agachó la cabeza como si se arrepintiese, pero yo era una adolescente temperamental e ignoré todo, solo quería alejarme de ahí para pensar fríamente –cath… -susurró él intentando decir algo, pero lo corté antes de que hablara

-no! No digas nada –espeté molesta –ya has hecho suficiente.

Y sin esperar una contestación más, partí rumbo a mi habitación, el portazo que dí fue el punto final del asunto, justo después de que se oyera un cristal romperse. Ni siquiera me asomé simplemente me arrojé a la cama a llorar hasta que perdí la consciencia.

Desperté temprano, demasiado diría yo, eran cerca de las cinco pero me conocía demasiado bien como para saber que no volvería a dormir, asíque comencé a levantarme, alisté mis cuadernos e hice hora en el notebook, cuando eran eso de las seis me levante en dirección a la ducha, me vestí y salí al pasillo justo donde mi novio esperaba apoyado contra la muralla, me miró de soslayo pero lo ignoré, fui hasta mi pieza a por mi mochila y cuando oí que la llave del agua se abría salí del departamento, sin siquiera haber desayunado partí rumbo al liceo solitariamente. No quería caminar con él… no por el momento, no hasta que pidiera disculpas y era mejor que no me pidiera disculpas hasta que se me pasara el coraje.

La sala estaba vacía cuando llegué, difícilmente hubieran alumnos a las siete y cuarto… me senté en el banco que me correspondía con los brazos cruzados sobre la mesa y el ceño fruncido por la leve ira que me dominaba, por mi me hubiera quedado en casa llorando como niña consentida, pero no, allí estaba sola, esperando que la veintena de macacos insensibles ocuparan el salón para hacer como que oían la monótona clase de Inglés que venía a continuación.

Alonso llegó como los veinte o treinta minutos después que yo, solo unos minutos antes de que la clase comenzara. Por la mañana estaba tan sulfurada aún, que no me fijé en el tosco vendaje que traía en la palma de la mano derecha. Se acercó al banco en una pose distinta a la de la mañana, de nuevo se veía imponente, como si nada, haciéndose el fuerte frente a los demás. Creo que nuestra lejanía era palpable porque más de uno se nos quedó mirando con curiosidad al ver que no nos hablábamos. Vi desde el otro lado del salón como la feña me ponía cara de “no puede ser” y movía los labios diciendo algo así como “la cosa está que arde”. Paso por mi lado con rapidez mientras le gritaba:

-dani! Tengo un plan! –entonces me dio una fugaz mirada.
Mi novio parecía una verdadera estatua de exposición, si no fuera por el subir y
bajar de su pecho además del pestañeo pensaría que estaba muerto. Así que intentando romper un poco el hielo hablé.

-Qué le pasó a tu mano? –dije cogiéndola tímidamente… lo lamento si! Pero no aguantaba la ley del hielo que me hacía por más molesta que estuviera “débil” gritó mi consciencia.

-Me corté con un vaso –intentó zafarse de mi agarre y fue como si me golpearan el estómago, pero no lo solté, mi lado tarco me lo impedía.

-Está mal puesta -aclaré mientras le quietaba la venda con suavidad -… y cómo te cortaste? –no contestó de inmediato, lo pensó por unos segundos, cuando creí que no hablaría ya, dijo:

-Apreté uno de los vasos con mucha fuerza –entonces el sonido que había oído ayer por la noche antes de que cerrara la puerta había sido eso. Así terminé de reubicarle la gasa elástica pues el corte que se había hecho casi le atravesaba la mano… necesitaba atención médica pero con lo terco que era, no conseguiría nada.

-tienes que desinfectarte esa herida –dije con suavidad –si quieres cuando volvamos a casa yo puedo hacerlo.

-no… muchas gracias –finalizó apartando su mano de un modo brusco pero controlado, como si no quisiera dañarme.

Me paré en silencio para ir por la puerta en busca de mis amigas, pues la dani se asomó por ella para con un gesto de cabeza que saliera. Allí estaban ambas con cara de preocupación, entonces como siempre la feña viendo el lado divertido del asunto abrió sus brazos y dijo:

-tranquila cariño, aquí estoy yo… si quieres un hombro en el cual llorar –y pestañeó exageradamente. Reí sin ganas y luego con agotamiento apoyé mi frente en su hombro.

-ven a lo que me refiero? Ya ni lo reconozco –la dani estaba enterada de todo… cuando la encontramos la feña le contó.

-pues… no se, se ve complicado –dijo Daniela

-pues yo si se que hacer –habló la chica morena que me servía como apoyo –este tipo está raro, lo acepto, pero tu estás igual!! Así que tengo un plan para recuperarlo… estás dispuesta? –preguntó con los ojos brillantes por la emoción.

-qué estás maquinando –pregunté justo antes de que comenzara a decirme lo que debía hacer.


Bueno… creo que esto que les he contado ya, es suficiente para que se hagan una idea de cómo estuvo nuestra relación aquella semana, y digo aquella semana, porque el plan no se puso en marcha hasta el sábado para la fiesta de mi amiga. Creo que nuestra convivencia iba de mal en peor y yo necesitaba arreglarlo. Así que aquel sábado como a eso de las siete y media cambiando totalmente el switch que había mantenido todos esos días me acerqué a su habitación, toqué la puerta y la abrí con un “permiso”. Alonso estaba sentado en frente de la ventana con su guitarra, tocaba notas al azahar que formaban una suave melodía, con la mirada perdida hacia los edificios y más allá la cordillera. Avancé hasta su cama y me senté allí, esperando que me pusiera atención… pero dado que no lo hizo, tuve que hacer un monólogo:

-Hoy es la fiesta de la feña… le compré algo el otro día y pues no se… estás listo? Vas a arreglarte? Yo me voy a duchar para que nos vayamos –dije de la manera más dócil que pude… comencé con el plan que me dijeron mis amigas… debía ser tierna con él, darle opciones y si el se mantenía frío hacer como que todo estuviera bien… la parte más fuerte del plan vendría en la fiesta… con los celos.

-mmm… no lo sé… -dijo con la misma voz monótona de antes pero un poco más suave –creo que será mejor no vaya… -asentí en silencio poniéndome de pié y del mismo modo cariñoso que usaba volví a hablar:

-está bien… es una lástima, podríamos habernos divertido juntos, además estarán suhai y Matías… él me dijo que nos esperarían ansiosos, pero bueno… supongo que suhai no tendrá pareja de baile –cuando ya llegué a la puerta y en un susurro –porque yo le quitaré a Matías –finalicé de manera inocente, justo para cerrar la puerta tras de mí.

Tomé de mi cajón varias prendas y las tiré sobre mi cama, esta era la parte más vergonzosa… cogí un vestido blanco floreado en tonos rosas a medio muslo, bastante veraniego que se ajustaba a mi figura para terminar con mucho vuelo en mis piernas, era muy lindo, tomé unas sandalias blancas con taco de corcho terraplén de unos ocho centímetros, lo combinaría con el bolso de lona blanco con moño rosa. Cogí las toallas además del matador conjunto que mis amigas me habían regalado y salí al pasillo fijándome en que mi novio no estuviera por allí. Entonces arrojé casualmente el vestido sobre el piso y me metí a la ducha, con tranquilidad intentando recordar los pasos a seguir por la noche masajeé mi cabello con el shampoo para rizos definidos, fue tanto así que me dijeron el repertorio musical que habría durante la fiesta para que supiera cuando actuar, porque sabíamos que con lo celoso Alonso era, no me dejaría ir sola. Me envolví en la toalla para salir de la ducha, luego de secarme y ponerme la ropa interior de encaje, me puse los tacos y peine mi cabello, fue cuando escuché a Alonso en el pasillo, era mi momento de entrar a escena.
Dejé las toallas tiradas en el piso y abrí la puerta… en ropa interior… el punto es que no pillé a mi novio como estaba previsto, en vez de estar saliendo de su habitación hacia el pasillo, estaba frente a mí listo para tocar la puerta con el vestido en mano.

Lo sorprendí tanto que sus ojos se abrieron más de lo normal e inevitablemente me dio una mirada de arriba abajo, pude palpar el calor que cargaba el ambiente además del deseo que aparecía en su rostro. Un escalofrío me tomó por la espalda y la piel se me erizó segundos antes de que él hablara un tanto inseguro, medio tartamudeando:

-yo… eh… venía… yo quería… venía porque se te cayó esto –dijo con la voz un poco más firme al final mientras me daba el vestido. Lo tomé tiritona y podía apostar a que esta era una de esas pocas veces en las que me sonrojaba.

-gracias –susurré bajando la vista, cubriendo mi rostro con mi cabello, sosteniendo el vestido por los pabilos dejando que se estirara y cubriera un poco más, entonces me di la vuelta para cerrar en la puerta lo más rápido que pude, pero aún así, en aquel segundo en que estuve de espaldas pude sentir la lujuriosa vista de Alonso en mi trasero… tal como habían dicho mis amigas… no era de fierro, en las venas la sangre le ardía.

Bueno, después de aquella vergonzosa primera parte del plan terminé de arreglarme, me coloqué el vestido, crema, brillo, delineador, sombra, colorete, perfume, crema para peinar, collares y un rosetón rosa que me puse en el pelo salí para buscar mi bolso. Tal como lo imaginé, mi novio venía con su ropa en mano además de unas toallas… me interceptó en el pasillo para avisarme.

-cath… puedes esperarme? Creo que también iré –dijo sonriendo ladeadamente en una mueca que me sonaba a disculpa… el chico que amaba estaba volviendo.

-claro! –dije sonriéndole mientras mis mejillas se volvían a sonrosar al recordar lo que minutos antes había pasado. Vi como él agachaba su vista sonriendo para sí mismo.

-ok… entonces no demoro –partió a la ducha mientras yo corría con emoción mi habitación. Tomé mi celular y mandé un mensaje rápidamente a mi amiga

Feña… la dani está contigo?

No pasaron ni dos minutos cuando contestó

Sí, por?

Me dio una risa cuando escuché que mi novio tarareaba en la ducha y sacudiendo aquellos pensamientos contesté:

Está resultando}

Otro breve momento y la canción de paramote all we know sonó avisándome que había un nuevo mensaje en la bandeja de entrada


Te lo dije… ya vas a llegar? La copia barata de brian Litrell ya llegó.


Me reí de su comparación

sí, Alonso ya se está bañando, en unos treinta a cuarenta minutos más estamos ahí ;)… y no seas mala con matías.

Casi a los veinte segundos la contestación apareció:


Sí, como sea, no te demores, aquí ya esta llegando la gente.


Alcancé a recibir el mensaje justo cuando la puerta del baño se abría. No demoramos en salir más allá de quince minutos y retomando un gesto que ya se me hacía lejano, mi novio me tomó de la mano para caminar en dirección al taxi que nos esperaba bajo el edificio. No tenía idea de lo que nos esperaba.

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Hola chikas!!!!!!!! como están????????? espero que muy bien, aqui tengo un nuevo capitulo de a los ojos de cath... la verdad es que no seguiré usando el calendario que tenía puesto, porque a veces tengo un capi de una historia y la otra no y... bueno me estreso por nada, asique si hago tres capis seguidos de una historia, no se sorprendan jajaja bueno... entonces que les ha parecido? no es mucho, pero el proximo capi se viene con todo XD jajaja espero les gustara, diganme que les parecio, besos a todas =)

por fin!!!!!!!!!! wiii =)

.:Falta poquito.... muy poquito... bueno, a decir verdad falta mucho XD:.

mis premios =)